lunes, 28 de octubre de 2013

Alcalde en campaña


STALIN GONZÁLEZ |
04 de Octubre de 2013

"Las funcionarias y funcionarios en general, están al servicio del Estado, y no de parcialidad política alguna, en consecuencia les está prohibido...". Así empieza la norma 221 del reglamento de procesos electorales de nuestro país. Este prohíbe, entre otras cosas, el uso del patrimonio público en beneficio de cualquier organización, el uso del cargo para favorecer alguna candidatura y actuar, ostentar o hacer publicidad por alguna parcialidad en ejercicio de sus funciones

"Las funcionarias y funcionarios en general, están al servicio del Estado, y no de parcialidad política alguna, en consecuencia les está prohibido...". Así empieza la norma 221 del reglamento de procesos electorales de nuestro país. Este prohíbe, entre otras cosas, el uso del patrimonio público en beneficio de cualquier organización, el uso del cargo para favorecer alguna candidatura y actuar, ostentar o hacer publicidad por alguna parcialidad en ejercicio de sus funciones.

En vísperas de una campaña electoral, vemos cómo muchos funcionarios del gabinete de gobierno están abocados a la campaña municipal y que con absoluto descaro han asumido un papel en la contienda usando su cargo como la posición en la cual ellos vociferan el llamado por el Psuv.
Sumado a la violación de norma que implica que funcionarios en funciones se vayan a inauguraciones oficiales con el candidato de turno al lado, o que el casa por casa, típico de una campaña, sea mezclado con un registro de misiones, o que alocuciones envestidos en su cargo institucional etiquete, desprecie e ignore a la mitad de la población, estos funcionarios no hacen su función y de su servicio público solo tenemos su exposición mediática.

En el caso del municipio Libertador (DC), solo en la parroquia Catia hay más de 200 promesas y ni 10% de cumplimiento. La fiesta del asfalto, plan para la rehabilitación de calles y avenidas, va a 30% de su meta de 2013. Este municipio tiene una de las tarifas más caras de aseo público, las tasas más altas de homicidios, la más cara de las ciudades, el mayor número de habitantes de la zona metropolitana y sin duda alguna con el alcalde más ausente.

La ventaja política no solo vulnera el principio democrático más elemental de todos, que reside en la igualdad de condiciones y oportunidades para elegir y ser electos, sino también que el ejercicio parcializado de su función ha ido en detrimento de la gestión pública. El alcalde del municipio Libertador no ha podido ser alcalde porque nunca ha dejado de ser jefe de campaña, el alcalde no ha podido hacer gestión porque está haciendo campaña.


Se viola la norma, se desatiende a los caraqueños y se vulnera la democracia para hacer campaña por un cargo que solo es usado para hacer aún más campaña. 

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