miércoles, 19 de agosto de 2020

EL REGIMEN SIN REPUESTAS PARA AFRONTAR LA PANDEMIA

 14 de Agosto de 2020

Luego de cinco meses de pandemia, el régimen sigue sin tomar las medidas correctas para proteger a los venezolanos de los efectos dañinos que tiene el COVID-19. Esta es una catástrofe que amenaza tanto la salud y vida de millones, como también la economía y el día a día de todos. Ante cada denuncia sobre los errores que cometen en este tema, reaccionan de la manera acostumbrada, con amenazas, censura y excusas. Con cada acción y declaración demuestran que no les interesa Venezuela.

A pesar del incremento continuo de los casos, solo han habilitado un único laboratorio encargado de analizar las pruebas diarias de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) que se utilizan para diagnosticar al virus. Éste presenta una gran cantidad de limitaciones en insumos, personal y equipos, siendo un ejemplo más de nuestro colapsado sistema de salud, devastado por el modelo del régimen. Tal situación ha limitado el número de pruebas diarias que se pueden hacer. Hoy solo se realizan 1.800 cada día, pero es una cifra insuficiente para las necesidades del país, en comparación con el resto de la región es un número mínimo. Por ejemplo, en la vecina Colombia se realizan 30 mil pruebas diarias, gracias a qué poseen 98 laboratorios especializados en el tema.

Por si fuera poco, la precariedad en el centro médico ha ocasionado que se disminuyan los exámenes para detectar diferentes enfermedades como el VIH, sarampión y dengue, descuidando a otros pacientes que también necesitan cuidados y ayuda médica. La crisis humanitaria compleja que causaron por su corrupción e ineptitud nos hizo más vulnerables ante el COVID-19 y ahora no tienen respuestas para el país. Habilitar un solo laboratorio es un acto inhumano que acrecienta la incertidumbre, el control sobre la gente y dificulta la lucha contra el virus. Quieren seguir con el control absoluto porque así controlan las cifras. Si se democratiza el proceso de diagnóstico quedan descubiertos.

Esto explica su reacción ante el informe de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN) a inicios de mayo. El texto alertaba de un posible pico de la epidemia entre junio y septiembre de 2020, con 1000 a 4000 casos diarios. Como respuesta el régimen amedrentó a la institución porque no les conviene que la verdad salga a la luz. Quieren tener el control de toda la información y mantener un discurso que siempre les favorezca, para mantenernos desinformados y poder vigilarnos mejor. Sin embargo, la realidad no la pueden ocultar por más que lo intenten. El tiempo les dio la razón a los expertos, ya que hace unos días llegamos a la alarmante cifra de mil casos diarios y los números solo van en aumento. La vida de los venezolanos está en peligro. No es momento para improvisaciones, es momento para hacer un seguimiento profesional y especializado de la pandemia. La academia es clave para luchar contra el COVID-19.

El país necesita que se descentralicen las pruebas para que todos sepamos las cifras reales y así tomar las medidas correctas. Hay que detener la politiquería y dejar los egos a un lado para pensar en lo verdaderamente importante, el bienestar de Venezuela. Los venezolanos esperan soluciones que se ajusten a la realidad que atravesamos. Existe una responsabilidad para con la nación,  por eso es vital tomar las decisiones sensatas y correctas para evitar que la pandemia siga escalando y el sufrimiento de millones empeore. Venezuela exige respuestas para salir de esta crisis y detener esta tragedia. 


LA CORRUPCIÓN DEL REGIMEN DESTRUYE TODO A SU PASO

07 de Agosto 2020

En dos décadas el régimen llevó a la ruina a PDVSA, causando grandes daños y desastres nunca antes vistos en el país. A pesar de ser una nación petrolera, Venezuela no produce gasolina para el consumo interno, nuestra producción retrocedió a número de hace más de 60 años y miles de trabajadores han protestado desde hace años por mejoras salariales, de pensiones y el respeto a los contratos. Por si fuera poco, un derrame petrolero en el estado Falcón pone en peligro al ecosistema natural del parque nacional Morrocoy. El desastre puede destruir gran parte de la flora y fauna de la zona, además de perjudicar la pesca, principal actividad económica de los pobladores. Sin embargo, este no es el único gran incidente que amenaza nuestros ecosistemas causado por la corrupción, irresponsabilidad e ineptitud del chavismo.

Según una denuncia del Colegio de Ingenieros del estado Zulia, PDVSA vierte aproximadamente 250 barriles de petróleo diarios en el lago de Maracaibo, de modo que ha destruido gran parte de la vida animal, ha puesto en riesgo la vida de muchas comunidades indígenas que viven allí y el espeso fluido negro en el agua ha dañado los motores, botes y equipos de los pescadores locales. La falta de mantenimiento en las plantas y refinerías de PDVSA, por la irresponsabilidad y corrupción chavista, es causante de este desastre que lleva años ocurriendo.

Pero las catástrofes del régimen no se limitan solo a PDVSA. Un ejemplo es la explotación del Arco Minero iniciada en el 2016. En su ambición por enriquecerse los bolsillos, han llevado a cabo este acto ilegal. Las consecuencias ya se pueden ver: la región está plagada de guerrillas, narcotráfico, trata de personas, prostitución, trabajo infantil y otros males. Además, la explotación conlleva la contaminación y destrucción de toda la zona, el envenenamiento de cuencas, embalses y ríos, la deforestación de millones de hectáreas, etc. Estas acciones ponen en riesgo  a las comunidades indígenas, atentando contra sus vidas, su salud y los obliga a abandonar sus hogares. El régimen está explotando nuestros recursos naturales, adueñándose del oro, coltan y otros minerales, para usarlas en transacciones ilegales y llenando sus cuentas personales.

Lamentablemente hay muchos otros ejemplos de cómo la corrupción e ineptitud del régimen son responsables de grandes males de este tipo. La nube tóxica en Guanta (Anzoátegui) ocasionada por la planta cementera de Pertigalete que, por falta de mantenimiento desde su expropiación a manos del régimen, perjudica a miles de personas o la gran contaminación del lago de Valencia causada por la falta de plantas de tratamiento, que el régimen se negó a pagar porque prefirieron malgastar el dinero que pertenecía a todos los venezolanos. 

El régimen solo deja caos y sufrimiento a su paso. Por ese motivo es necesario un cambio político en el país. Venezuela exige un modelo político que rinda cuentas al pueblo y se preocupe por mantener el equilibro natural en los ecosistemas para el disfrute de todos. Es inaceptable que sigan cometiendo estas injusticias, robando descaradamente los recursos del país y poniendo en riesgo la salud de millones. 

Venezuela necesita dejar atrás toda la corrupción e ineptitud que ha caracterizado estos últimos 21 años bajo el chavismo. Retomar nuestra libertad y lograr el regreso de la democracia nos permitirá recuperar PDVSA, para que vuelva a ser una empresa referente a nivel mundial. Asimismo, en democracia los funcionarios públicos e instituciones del Estado trabajarán en pro de todos, con mandatos transparentes y bajo supervisión, de modo que los venezolanos puedan contar con calidad de vida y un medio ambiente sano. No dejaremos de luchar hasta que esa meta sea una realidad para el pueblo venezolano. 

 

 


VIDA DIGNA PARA EL TRABAJADOR VENEZOLANO

 31 de Julio de 2020

En una sociedad sana el salario ganado mensualmente por los trabajadores, gracias a su labor, les permitirles cubrir sus necesidades de alimentación, vivienda, vestimenta,  servicios y recreación, para su desarrollo personal y el de su familia. Lamentablemente, este no es el caso de Venezuela, donde el salario mínimo es menor a los 2$ y no alcanza ni siquiera para comprar un cartón de huevos. A pesar de que el régimen no se cansa de repetir que tienen un “presidente obrero” que se preocupa por los trabajadores venezolanos, la amplia mayoría apenas pueden sobrevivir el día a día.

En la actualidad, la situación de los trabajadores venezolanos es tan precaria que deben recurrir a la protesta de calle y las denuncias públicas para exigir los ingresos que merecen, incluso arriesgando su salud por la pandemia. Según los datos del Observatorio de Conflictividad Laboral y Gestión Sindical del Inaesin, se registraron en el primer semestre de 2020 559 conflictos laborales y al menos 96 reclamos en junio. Es tal la situación que 9 de cada 10 protestas documentadas fueron en los sectores públicos. No obstante, el chavismo ignora los reclamos y criminaliza a los sindicatos, persigue a quienes demandan salarios dignos y censuran toda manifestación pública de malestar. 

Los trabajadores del sector petrolero, que durante décadas fue una de las áreas con mejores remuneraciones del país, no escapan de esta tragedia. Un ejemplo es la situación de los pensionados. En el 2014 Pdvsa tomó control del Fondo de Pensiones  (creado en 1993), sin consultar a los trabajadores y ese mismo año la empresa pidió un préstamo de estos ahorros, el cual 6 años después aún no ha sido pagado. Peor aún, acorde a la normativa de ese Fondo cada pensionado de PDVSA debería ganar alrededor de 660 dólares, cuando hoy solo reciben 400mil bs. Esto es un crimen atroz contra personas que durante tantos años brindaron su esfuerzo al país.

Esta cruel realidad se extiende para los diferentes grupos de trabajadores de la empresa quienes, cansados de las injusticias y atropellos de la administración del régimen, han decidido a protestar estos últimos meses exigiendo el pago del fondo de pensiones, reajuste de salarios, aumento de la Tea (Tarjeta Electrónica de Alimentación) y cumplimiento de beneficios médicos. El personal de la petrolera no solo ha sido testigos del desplome de la producción de PDVSA, del quiebre de nuestras refinerías y los atropellos del chavismo, también han visto su calidad de vida caerse por los suelos, afectando también a sus familias.

El chavismo ya demostró durante estos 21 años que solo puede causar destrucción e injusticias. Solo tienen mentiras, dolor y persecución para quien se opone a su modelo corrupto. Es por eso que Venezuela necesita un cambio político, que nos permita recuperar la democracia y el Estado de Derecho para reconstruir el país. En democracia los abusos se pueden denunciar sin miedo, los funcionarios públicos tienen que rendir cuentas al pueblo y se pueden supervisar la administración de los recursos. De esta forma los venezolanos volveremos a contar con salarios dignos para poder cubrir nuestras necesidades, mantener a nuestras familias y alcanzar el progreso social.

CARACAS HISTÓRICA, MI CIUDAD

 24 de Julio de 2020

Caracas, un valle bañado por la belleza natural del imponente verde del Ávila y sus atardeceres. Una ciudad histórica que hace más de dos siglos fue pionera en la región por levantarse contra la opresión y luchar por su independencia. Sus calles han forjado cientos de grandes venezolanos y albergado los sueños y esperanzas de millones. La capital de nuestro país que hoy cumple 453 años desde su fundación, pero que las circunstancias no le permiten celebrarlos.

Al mirar al pasado me doy cuenta de cuanto me ha enseñado Caracas, mi amada ciudad. Los recuerdos de mi infancia están inundados con los imponentes bloques de Casalta 3 donde me crié. En su seno académico, la ilustre Universidad Central de Venezuela, fue donde tuve la oportunidad de formarme. En ella viví incontables alegrías gracias a los gloriosos Leones del Caracas en el estadio universitario. Es un honor haberla representado como diputado de la Asamblea Nacional en dos ocasiones. Cada paso que he dado desde entonces ha sido con la intención de devolverle un poco de todo lo que me ha dado. Mientras viva jamás podré dejar de amarla.  

Uno de mis sueños es que mi hija pueda conocer la ciudad así como yo pude en mi juventud. Caminar por la hermosa Plaza Bolívar sin que nadie te siga por pensar distinto, recorrer el centro repleto de su importante historia y andar por el Bulevar de Catia o Sabana Grande con su diversidad. Espero ella pueda jugar en la Planicie, disfrutar de las delicias de Crema Paraíso y las alegrías de Bimbolandia. Mi deseo es que pueda gozar de una Caracas con buenos servicios, con un metro que funcione para que pueda ir al liceo y la universidad. Quisiera que tenga la oportunidad de enamorarse de los encantos que nuestra capital puede ofrecer. 

Por eso me desgarra el corazón ser testigo de cómo se ha sumergido en una terrible crisis. Lejos ha quedado esa fotografía de los techos rojos, las tardes de guarachas y de niños corriendo jugando al béisbol con chapitas y comprando helados. La cruel realidad ha transformado la urbe, la miseria se ha apoderado de sus calles y el dolor marca el día a día de los caraqueños. Las necesidades sustituyeron las alegrías. Una vez ejemplo y envidia en América Latina, en el presente los venezolanos la abandonan para migrar a otros países en búsqueda de oportunidades.

Sin embargo, los caraqueños nunca nos cansaremos de luchar por ella. En nuestros corazones corre el deseo por la libertad. Estamos cansados de la corrupción, la pobreza, la censura y la politiquería. Somos un pueblo aguerrido y con esperanzas, capaces de vencer todos los males que tratan de oprimirnos. Tengo la certeza de que volveremos a vencer a la tiranía y seguiremos el ejemplo de aquella Caracas patriota que menciona nuestro himno.

La lucha por lograr el cambio político, para poder regresar al camino democrático, es también para rescatar a nuestra amada ciudad. Queremos hacer de Caracas un mejor hogar, donde sus niños puedan sonreír y todos sus habitantes gozar de una vida digna. Seguimos trabajando para devolverle a Caracas su calificativo de ciudad élite, porque haremos de ti “mi Caracas” una ciudad limpia, segura y habitable como te merecemos todos los que aquí crecimos y vivimos. Todo nuestro esfuerzo es para que mejores tiemp

LA EMERGENCIA HUMANITARIA CAUSADA POR EL CHAVISMO

 10 de Julio de 2020

El desastre causado por el chavismo ha escalado a todos los temas de la sociedad, causando una emergencia humanitaria tan profunda que aproximadamente 4,6 millones de venezolanos han migrado a otros países (ACNUR), para buscar calidad de vida y reunificar a sus familias que se han separado en los últimos años. En un país donde el sueldo mínimo son menos de 2$, la pobreza por ingresos se sitúa en el 96 % y la pobreza extrema en el 79.3% (ENCOVI, 2019-2020). Venezuela es hoy el Estado más pobre de Latinoamérica y el segundo más desigual. La crisis es tal que el 60% de la población no llega a consumir el mínimo requerido de 2000 calorías/día. (ENCOVI, 2019-2020).

Nuestra economía va para su séptimo año en recesión económica, un desastre nunca antes visto. Por la mala administración del régimen hemos perdido más del 51% del PIB desde el 2013 y la inflación alcanzó en junio de este año  el 3524% interanual (cifras de la Asamblea Nacional). La situación con PDVSA no es muy distinta. Una empresa que fue ejemplo mundial en la industria petrolera, está en quiebra y es incapaz de producir más de 700mil barriles diarios, números muy por debajo de los más de 3 millones diarios que producía la empresa en 1999.

Por su parte, la situación de los servicios básicos es sumamente crítica. Un ejemplo es el suministro de agua, que solo cubre el 23% de la población diariamente (OVSP). Los hogares venezolanos deben luchar contra las fallas diarias en servicios de agua, gas, electricidad e internet y hasta buscar medios alternativos para cubrir sus necesidades. A pesar de que somos un país petrolero,  no producimos gasolina para cubrir nuestra propia demanda, por eso hay largas colas en todo el territorio nacional, donde las fuerzas de seguridad del régimen se valen del matraqueo y la corrupción para lucrarse. Este es el día a día de los venezolanos.

Asimismo, los jóvenes y niños son los más afectados y vulnerables. 639 mil niños menores de 5 años presentan desnutrición crónica y la mortalidad infantil aumentó a 26 por mil habitantes, niveles de hace 40 años.  (ENCOVI 2019-2020). Además, la educación de nuestros niños, que tan importante es para su futuro, se ha visto afectada. El país pasó de tener 12,7 millones de personas en edad escolar (3-24 años) a 11 millones y solo el 60% puede asistir regularmente a clases, por los costos de uniformes, útiles y tener que recurrir al trabajo para sobrevivir (ENCOVI 2019-2020).

Desde hace 21 años un grupo criminal se ha encargado de secuestrar las instituciones de Venezuela, para poder llenar sus bolsillos a costa del sufrimiento de los venezolanos. El régimen niega esta realidad, pero las estadísticas muestran la verdadera situación y sufrimiento de millones. Corrompieron las instituciones y nos arrebataron la democracia porque no les conviene un modelo justo y libre. En un sistema democrático las instituciones del Estado tienen como responsabilidad trabajar en beneficio del pueblo, hay supervisión de su trabajo, deben rendir cuentas y respetar la Constitución. Su correcto funcionamiento garantiza que el país avance y se desarrolle.

En estos momentos, cuando debemos enfrentar una pandemia que pone en riesgo la salud y vida de millones, la crisis causada por el chavismo nos ha hecho más vulnerables. Más de 8.010 casos se han registrado en el país y la cifra solo va en aumento. Venezuela es uno de los países del mundo cuya población corre mayor riesgo por la pandemia. Los venezolanos que ya padecían hambre, desigualdad y desprotección antes del COVID-19, podrían morir si no tienen acceso urgente a una buena alimentación, además de que están más expuestos a enfermarse, (OXFAM).

Por este motivo Venezuela necesita un cambio político que garantice la reinstitucionalidad del Estado, que permita que regresemos al camino democrático para que podamos elegir nuestro futuro y así garantizar que el trabajo de las instituciones sea en beneficio de todos. Este es el medio para detener esta tragedia y empezar a dirigirnos al avance de nuestra sociedad.


EL COVID-19 AGUDIZA LA EMERGENCIA HUMANITARIA

 03 de Julio de 2020

Un nuevo informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, muestra al mundo como la emergencia humanitaria compleja que sufre el pueblo venezolano ha empeorado desde su actualización anterior y alerta como la pandemia puede agravar aún más las dificultades de millones. El modelo chavista y su miseria nos han hecho un país muy vulnerable ante el COVID-19 y los daños que este puede generar más allá de la salud.

Es triste aceptar la realidad que denuncia la Alta Comisionada sobre Venezuela, que se ha convertido en un país donde su pueblo debe luchar diariamente contra toda clase de problemáticas causadas por la corrupción y mala administración del chavismo. Nuestra situación es sinónimo de desigualdad, pobreza y hambre. Y mientras todo esto ocurre, el régimen sigue aumentando su autoritarismo y derrumbando todos los puentes para lograr una salida política al sufrimiento de los venezolanos, al punto que nunca han aceptado su responsabilidad de la crisis y no acatan las recomendaciones de la Alta Comisionada. 

Hoy la amplia mayoría de venezolanos padecen la hiperinflación que devora al salario, la escasez de alimentos y  medicinas, las fallas diarias de los servicios básicos de electricidad, agua, gas, internet y gasolina, además de la decadencia de los sistemas de transporte y salud. La inseguridad, las largas colas y el matraqueo también denigran a los ciudadanos de bien que solo desean calidad de vida. Además, el régimen persigue a todos quienes pensamos distintos y deseamos un mejor país. El informe de la Alta Comisionada denuncia las miles de personas privadas injustamente de libertad, desaparecidas y torturadas por las fuerzas del régimen, además de la sistemática censura contra los medios de comunicación.

Por si fuera poco, el virus que representa un peligro mundial llegó a nosotros en este trágico momento. La mayoría de los venezolanos no pueden darse el lujo de quedarse en casa para superar la pandemia, porque deben generar ingresos en trabajos informales o suplir las fallas de los servicios básicos por otros medios. La pandemia amenaza no solo la salud de millones, también amenaza con agudizar la emergencia humanitaria, porque paraliza los trabajos, empeora la situación precaria de los servicios y dificulta los esfuerzos de los ciudadanos para sobrevivir. La población más vulnerable por la pandemia es aquella que más padece las adversidades y la crisis.

Desde la Asamblea Nacional siempre hemos sido claros ante todas las injusticias cometidas por los que hoy se niegan a dejar el poder. Las sistemáticas violaciones contra los derechos humanos de los venezolanos no son admisibles bajo ninguna circunstancia. Por eso hemos presentado infinidad de denuncias referentes a la crisis humanitaria, las detenciones arbitrarias, a los tratos inhumanos, el quebrantamiento de la democracia y las instituciones del Estado. Sabemos que el pueblo quiere y necesita un cambio para poder vivir mejor, con calidad de vida. Más que nunca urge un cambio de modelo, donde los venezolanos podamos escoger nuestro futuro en unas verdaderas elecciones libres, sin miedo, sin censura, con pluralidad de pensamientos y garantías reales. Solo así podremos poco a poco alcanzar el desarrollo y avance social para el bien de todos.

 

DEMOCRACIA PARA RECONSTRUIR VENEZUELA

 26 de Junio de 2020

Las instituciones del Estado existen para el beneficio y resguardo de la población en general. Para que su funcionamiento sea eficiente deben respetar lo expresado en la Constitución y trabajar en pro del pueblo. Es de este modo que las sociedades avanzan en lo social y se desarrollan en todos los ámbitos. Lamentablemente, el chavismo se encargó de secuestrar las instituciones del Estado venezolano para mantener su modelo de miseria y desigualdad. Esto facilitó la corrupción, la mala gerencia y el amiguismo que causaron la crisis en el país.

Hoy Venezuela ha perdido 2/3 partes de su capacidad de producción, millones de venezolanos han abandonado el país en búsqueda de calidad de vida, los servicios básicos fallan diariamente, la hiperinflación devora el salario y la escasez de productos y medicinas dificultan el acceso a la salud y la alimentación. En esta desastrosa situación nos toca enfrentar además al COVID-19, que representa un riesgo para la salud de todos y maximiza su amenaza por la precaria situación de nuestro sistema de salud y las necesidades que abundan en la crisis.

El chavismo prefiere ignorar la crisis que causaron y decidió radicalizar aún más la cuarentena como medida de prevención ante la pandemia. Esta es una medida que desconoce la realidad que afronta el pueblo. En la actualidad gran parte de los venezolanos obtienen ingresos del día a día por medio del trabajo informal, por lo que deben salir de casa y las fallas de los servicios de agua, gas, electricidad o gasolina, obligan a millones a abastecerse de esos servicios por otros medios, por lo que no les queda de otra que correr el riesgo y exponer su salud. Quedarse en casa para resguardarse no es una opción como consecuencia de la emergencia humanitaria compleja en el país.

Por lo tanto, pedir al pueblo que cumpla a cabalidad la cuarentena, sin ningún tipo de contraparte que ayude a solventar el sufrimiento y necesidades de los venezolanos es una completa irresponsabilidad. El COVID-19 no es la única amenaza que padecemos. La crisis es un problema que debe ser igualmente tratado e incluso es aún más peligrosa por las grandes consecuencias que durante todos estos años ha causado. Para hacerle frente es vital lograr un cambio político, ya que el régimen ha demostrado una y otra vez que no quiere ni puede solventar los problemas que afectan al país.

Venezuela necesita más que nunca recuperar la democracia para poder hacer frente a la crisis y la pandemia. Esto solo es posible con la sensatez y madurez política que permita alcanzar el entendimiento y reconocimiento de todas las partes de la sociedad. Hay que entender que el bienestar de millones está en juego y cuentan con que encontremos salida a esta tragedia. Solo así podremos llegar a consensos y acuerdos mínimos para poco a poco llegar a un gran acuerdo integral que permita recuperar la institucionalidad para reconstruir el país, a la par que se toman las medidas necesarias para enfrentar al COVID-19 y reducir sus daños, como controles sanitarios eficientes o la entrada y correcto uso de la ayuda humanitaria para el pueblo.

Hoy más que nunca tenemos que poner las elecciones como objetivo estratégico, no como una opción más bajo la mesa. Debemos poner los intereses y bienestar del pueblo primero. La situación requiere que nos organicemos correctamente y pongamos todo nuestro  empeño por recuperar las instituciones, porque serán ellas quienes generen las condiciones para unas elecciones libres y justas, donde podamos medirnos, decidir nuestro futuro y dejar atrás esta tragedia.

 


lunes, 22 de junio de 2020

LLEGAR AL CAMINO INSTITUCIONAL POR EL BIEN DE VENZUELA

20 de Junio de 2020

Durante 21 años el chavismo se ha dedicado a tomar, violentar y corromper las instituciones del Estado venezolano en su afán por mantenerse en el poder. De esta forma lograron evitar las supervisiones y la rendición de cuentas que todo funcionario público debe cumplir para la transparencia y el correcto funcionamiento de su cargo. Así han demolido la democracia del país, imponiendo su modelo que tanto daño ha causado a los venezolanos. La hiperinflación, el sueldo que no alcanza para la canasta básica, los servicios que no funcionan, la escasez de productos y la migración de millones es el producto de estas prácticas infames y corruptas.
Esta semana decidieron dar un nuevo paso en ese camino injusto y nocivo. El ilegítimo TSJ nombró, de manera inconstitucional y unilateral, a nuevos rectores del CNE, tarea que corresponde a la Asamblea Nacional. Y por si fuera poco, estos mismos juristas del horror intentan suspender a las directivas de varios partidos políticos que le son adversos, para seguir silenciando todas las voces que reclaman un cambio político y el respeto a nuestra Carta Magna. Estas acciones solo van a profundizar la crisis que afronta el país y por tanto el sufrimiento de los venezolanos. Nos alejan una vez más de una pronta solución a la crisis que ellos mismos causaron.
Por eso, es preciso resaltar que Venezuela necesita del entendimiento de todas las partes que tienen influencia en la sociedad y que pueden aportar para la construcción de pactos que brinden soluciones a los grandes problemas del país. Todo esto con la intención de recuperar las instituciones del Estado y recobrar la democracia. Este es el medio para recuperar la libertad nuestro país y llevarlo al progreso y la justicia social. Es la forma para cumplir con el deseo que todos tenemos.
Son precisamente las instituciones del Estado quienes tienen la capacidad y la legitimidad para crear las condiciones básicas para un mejor futuro.  Recuperándolas podrán funcionar con transparencia y eficiencia en beneficio del pueblo, bajo mutua supervisión y siempre acorde a lo que expresa la Constitución Nacional.  Ellas además apoyan todos los espacios para la discusión de ideas y el debate de opiniones, de modo que de este contraste surjan los mejores medios para combatir los males de la sociedad. Así se generan las condiciones para una democracia donde podamos decidir el futuro que queremos, sin miedo ni censura.
Hoy la vida de millones depende de nosotros para cumplir el objetivo de reconstruir Venezuela. Es el peso histórico que recae en nuestros hombros y que no podemos eludir. Por el bien de nuestra nación es necesario que comprendamos que la situación actual nos demanda  tener la madurez y el temple para lograr un entendimiento entre las partes. Este es un primer paso para retomar al camino institucional y progresivamente volver a la democracia que tanto deseamos y  dejar atrás esta tragedia que

viernes, 19 de junio de 2020

UN ARBITRO ELECTORAL

12 de Junio de 2020

Todas las sociedades han sufrido en algún momento de su historia graves dificultades que han perjudicado fuertemente la vida de sus ciudadanos. Desde desastres naturales, guerras y crisis económicas, hasta inclementes dictaduras. Muchas han sido las ideas propuestas para solucionar tales crisis, sin embargo, desde el siglo pasado hemos comprendido que la mejor forma para dar fin a estos terribles escenarios, por su justicia y eficacia, es a través de una discusión y consenso donde la población pueda decidir el camino a tomar. Es decir, para afrontar y salir adelante de las crisis debemos pasar por un proceso democrático verdadero, acorde a la Constitución.
La crisis que afrontamos los venezolanos a diario, con fallas en los servicios básicos, con una hiperinflación que devora el salario y escasez de productos, se debe a las acciones del régimen chavista, que desmontó las instituciones del Estado para arrebatarnos el sistema democrático y así instaurar su modelo lleno de corrupción, autoritarismo e injusticias. Sin instituciones que trabajen para el pueblo y respeten los derechos de la población Venezuela se ha sumergido en una tragedia como nunca antes habíamos vivido. 
Por eso, para lograr recuperar y reconstruir Venezuela, es necesario rescatar nuestras instituciones, de modo que estas si respeten los derechos del pueblo y trabajen en beneficio de todos, sin distinción de ningún tipo. Así podrán garantizar un ambiente donde se pueda cumplir el juego democrático y los venezolanos seamos capaces de decir, en elecciones, el futuro  que deseamos.
No obstante, estas elecciones tienen que contar con unas condiciones mínimas para que sean realmente justas y legítimas. En primera instancia se debe tener un árbitro imparcial, que respete el juego democrático y el deseo de los venezolanos. Renovar el CNE es vital y resulta un paso importante en este camino. Así mismo, es necesario que todas las partes interesadas se reconozcan entre si y acaten el debido proceso. Además, será importante la supervisión internacional, que dará mayor respaldo a la elección. Todo esto creará la confianza necesaria y reconocimiento entre los venezolanos y la comunidad internacional. Esta es la manera para crear el consenso y los acuerdos que requiere el país para caminar al progreso y el desarrollo.
Algunos sectores minoritarios del país aseguran que no es posible realizar unas elecciones imparciales y acordes con la Constitución. Piensan que renovar las instituciones del Estado no tiene sentido. Pero lo que todos debemos entender es que incluso si el peor escenario se cumple, es decir que el juego democrático esté inclinado para la otra parte, tenemos que participar en él y dar todo nuestro esfuerzo para que las voces de los venezolanos sean escuchadas y sus votos tomados en cuenta. La peor decisión política que se puede tomar es seguir cediendo espacios y perder por forfeit. Justo lo que quiere el chavismo es dividirnos y que no participemos, porque no le conviene una Venezuela unida exigiendo a través del voto su libertad.
Los venezolanos somos capaces de demostrar que ante las adversidades es cuando nos hacemos más fuertes. No podemos dejarnos convencer por quienes dicen que nuestros esfuerzos serán en vano, ni rendirnos ante aquellos que tratan de oprimirnos. No actuar es dejar que la crisis, la miseria y la corrupción nos ganen. Es dar paso a mayores injusticias y desigualdad. Para salir de la crisis debemos organizarnos y unirnos en la misma causa. Somos un pueblo decidido que con coraje exige su libertad y avanza hacia ella con decisión. Venezuela volverá a ser un país democrático y capaz de brindar calidad de vida y oportunidades a todos.

LA POLITICA ES PARA AYUDAR A LA GENTE

5 de Junio de 2020

Al inicio de la historia, las personas empezaron a organizarse en pequeños poblados con el fin de resguardarse unos a otros y mejorar su calidad de vida. Con el tiempo estos poblados se convirtieron en grandes ciudades, imperios y países, con grandes poblaciones y problemas sociales, creando la necesidad de poner un orden entre los habitantes, a la vez que se pudiera atender las problemáticas que los afectaban. Así surgió la política, como una herramienta que permite a las personas de un territorio organizarse entre sí y lograr encontrar e implementar  soluciones a los males y asuntos que afectan al pueblo. Por tanto, ese es el verdadero objetivo de la política, es decir, consolidar avances sociales para el beneficio de todos. Cualquier otro acto que no tenga esta finalidad no puede considerarse política, sino una desviación de esta.
Por esto, desde que fuimos electos para el presente periodo legislativo, los diputados de la Asamblea Nacional nos hemos esforzado y hemos trabajado incansablemente para dar fin al sufrimiento que atraviesan los venezolanos, porque sabemos que la crisis humanitaria compleja que atraviesa el país es una tragedia que nadie debería vivir, que violenta nuestra libertad y derechos fundamentales. Por tanto, nuestra lucha no es otra que crear las condiciones necesarias para que podamos reconstruir Venezuela,  hacer de ella un país donde todos podamos vivir con calidad de vida, con servicios que funcionen, sin tener que hacer largas colas por la escasez, sin miedo ni censura.
Sin embargo, debemos recordar que la política, al igual que cualquier otra actividad humana, es imperfecta. Nos guste o no, este es un hecho que debemos aceptar para poder tomar las mejores decisiones y que a la larga alcancemos nuestras metas. Es en los tiempos difíciles cuando se hace más importante tener la madurez política para aceptar que, en ocasiones, se necesitan medidas con las que no estemos totalmente satisfechos, pero que nos permitan poco a poco ir construyendo el camino para solucionar los problemas de nuestra sociedad y mejorar las vidas de millones que dependen de nuestras decisiones. Quien no entienda o acepte esto, no podrá ser el político que logre los cambios positivos para el país.
En ocasiones, la mejor opción a tomar es aquella que nos permita tener un acuerdo que pueda ser cumplido  por ti y con garantías de cumplimiento y respeto de la otra parte, para progresivamente alcanzar mayores logros y finalmente la meta que te has propuesto. Si te enfrascas en intentar planes imposibles de lograr, no podrás llegar a nada. El dicho lo deja bastante claro, “Roma no se hizo en un día”. La madurez es una virtud que debemos apreciar y valorar.
Sabemos que Venezuela necesita un cambio político real. Ese es el objetivo que tenemos en la Asamblea Nacional. Estamos seguros que nuestro país requiere de unas elecciones libres para poder escoger el futuro que merecemos.  Pero para eso, primero debemos organizarnos y lograr acuerdos que poco a poco creen las condiciones para renovar las instituciones del Estado, de modo que esas elecciones tengan garantías, haya respeto al juego democrático y sean justas. Debemos tener la sensatez para pensar más allá y poner las necesidades de los venezolanos antes que todo. Hay que recordar siempre que la política es para ayudar a la gente, solo así  así haremos lo correcto para nuestro pueblo. 

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN: UN DERECHO DE LOS VENEZOLANOS

29 de Mayo de 2020

Un Derecho Humano fundamental para todas las personas sin ningún tipo de discriminación es la capacidad de expresarse libremente sobre cualquier asunto que desee y por cualquier medio de comunicación. Esto es conocido como libertad de expresión y representa una columna básica para cualquier sociedad democrática. A través de este derecho cada persona puede recibir y difundir ideas, incluyendo aquellas que son de especial intereses para todos, como la política del país, la economía, las leyes, etc. Así, los ciudadanos pueden ejercer presión o denunciar cuando los funcionarios públicos cometen injusticias o violentan las leyes.
En Venezuela, a pesar de que la libertad de expresión está garantizada en el artículo 57 de nuestra Constitución, desde hace muchos años los venezolanos hemos sido víctimas de un sistemático ataque contra nuestro derecho a expresarnos libremente, por parte del chavismo. Un momento cumbre fue en el 2007, año en el cual Hugo Chávez ordenó de manera autoritaria el cierre de RCTV, canal de TV que por  más de 5 décadas informó y entretuvo al pueblo venezolano.  La medida dejó sin empleo a miles de trabajadores y dio paso a una ola de censura contra todo aquel que no piense igual al régimen. Desde entonces el régimen ha cerrado más de 144 emisoras de radio en el territorio nacional, bloqueado docenas de páginas web y privado de libertad injustamente a miles de venezolanos por razones políticas.
Esta política represiva del chavismo es parte de sus intenciones totalitarias, que pretenden adueñarse de todos los espacios e instaurar un solo pensamiento en el pueblo venezolano. Así quieren que todos creamos sus mentiras, sus engaños y apoyemos el modelo corrupto que instauraron y causó esta crisis. Silenciar y atacar a todos quienes nos oponemos a sus deseos y la miseria que promueven es la única forma que tienen para mantenerse en el poder. No quieren que podamos denunciar sus crímenes, ni que seamos capaces de escoger nuestro futuro en unas elecciones libres.
Sin embargo, la amplia mayoría los venezolanos tenemos un espíritu democrático que nos inspira a enfrentarnos a todos aquellos que quieran instaurar sus autoritarismos por medio del miedo y la fuerza. Fue en ese 2007 cuando muchos jóvenes estudiantes nos organizamos y comenzamos nuestra lucha junto al pueblo, tomando las callas y alzando nuestras voces para que restituyeran el canal de los venezolanos, para dar fin a las injusticias, la censura y la represión.
Hoy continuamos nuestra lucha para recuperar la libertad y derechos de todos los venezolanos. Tenemos el derecho a vivir en un país donde podamos expresarnos sin miedo a ser amenazados, sin temer a ser perseguidos ni apresados por querer una mejor nación. Solo con la pluralidad y debate de ideas se pueden dar las mejores soluciones para reconstruir Venezuela en beneficio de todos. No nos vamos a rendir, seguiremos trabajando para recuperar la democracia y alcanzar el avance y desarrollo social que tanto queremos.

LA MENTIRA DEL REGIMEN SOBRE LAS SANCIONES

22 de Mayo de 2020

Como todo autoritarismo, el chavismo se ha valido de mentiras y engaños para mantenerse en el poder durante estos 21 años.  Desde sus inicios han intentado ocultar su ineptitud y corrupción, poniendo excusas para cada mal que afecta a los venezolanos. Entre sus mentiras más comunes sobre la que ellos causaron están: saboteos imaginarios, iguanas que comen cables y supuestas sanciones internacionales contra nuestra economía. Así, es necesario hacer un pequeño análisis sobre este último punto, que tanto mencionan en cadenas de TV, de manera que quede expuesta su farsa.
La recesión de nuestra economía comenzó en el 2013 (tenemos ya 7 años en esta situación), año en el cual inició la escasez de productos y las largas colas de venezolanos para comprar alimento y medicinas. Desde entonces nuestro PIB cayó más del 52% y la hiperinflación que sufrimos es la más alta del mundo. No obstante, las primeras sanciones internacionales fueron impuestas en el 2017, 4 años antes que la recesión. Asimismo, las sanciones han sido colocadas a funcionarios del régimen y a aquellos acusados de narcotráfico y  de otras actividades ilícitas, por lo que no tienen influencia en el presupuesto nacional, ni en la administración de recursos del Estado. 
Algo similar ocurrió con PDVSA. El régimen despidió a todos los trabajadores que tenían pensamientos distintos a sus ideales autoritarios a pesar de su experticia, se llenaron los bolsillos con el dinero que entraba por las exportaciones de petróleo, no invirtieron en maquinaria nueva y endeudaron la empresa. En la actualidad producimos 700mil barriles diarios de petróleo, cuando en 1999 la producción era mayor a los 3 millones. No son las sanciones las responsables de que los venezolanos debamos hacer colas kilométricas por 20 litros de gasolina, el culpable es él régimen que se mantiene en el poder por medio de la fuerza. El chavismo logró lo que parecía imposible: que el país con mayores reservas de petróleo no tuviera combustible para su población. 
Por su parte, los servicios básicos han fallado desde hace más de 10 años, cuando comenzaron los recortes de electricidad y de agua. A diferencia de lo que ellos dicen, las sanciones no evitan que se importen los materiales necesarios para recuperar el funcionamiento de estas empresas. La verdad es que el chavismo dañó las estructuras y profirió robarse el dinero antes de invertirlo para mejorar los servicios. Hoy la falta de electricidad, internet, agua y gas que padecen los venezolanos es culpa del régimen.
La intención no es decir que las sanciones son la gran formula que solucionará las dificultades de los venezolanos, pero lo realidad es que si han sido de ayuda para a cercar aún más al régimen, al dificultarles el camino ilícito e impune por el cual pretendían mantener con total libertad a costa del sufrimiento del pueblo venezolano.
Debemos dar fin a la crisis del país pronto, por el bien de Venezuela y millones de venezolanos que apenas logran sobrevivir día tras día. La sociedad en su conjunto debe trabajar unida para lograr este objetivo, desde trabajadores y estudiantes, hasta empresarios y ONGs. Solo con el trabajo conjunto de todos podremos rescatar a Venezuela del autoritarismo chavista y empezar la reconstrucción del país para el beneficio de todos.

viernes, 15 de mayo de 2020

LOS CONTROLES DEL CHAVISMO SON CULPABLES DE LA CRISIS

15 de Mayo de 2020

Durante dos décadas el chavismo ha manejado un discurso lleno de populismo, odio, división y mentiras, con el fin de justificar los crímenes que han cometido. Asimismo, a través de la fuerza se adueñaron de las instituciones democráticas del país, en un intento por controlar todo y no tener que rendir cuentas a nadie. De este modo, con cada fracaso de su modelo, solo culpan a supuestas guerras económicas, iguanas que se comen cables y a quienes no nos callamos ante las injusticias que comenten; todo esto mientras el país se sumerge en la miseria por su ineptitud y corrupción.

Nuestra economía es un claro ejemplo de esta situación. Poco a poco expropiaron las empresas, las tierras y estatizaron gran parte del sector productivo. Además, impusieron un control de precios, que nuevamente ha sido anunciado en plena pandemia. Los resultados de estas medidas son sufridos por todos los venezolanos, quienes ahora padecemos de una caída mayor al 50% de nuestro PIB, una inflación que solo en el mes de abril alcanzó el 80%, un salario que día tras día permite subsistir menos, escasez de productos y medicinas, falta de oportunidades dignas y bachaqueo.

También podemos ver el caso de PDVSA, que se encuentra en la peor condición de su historia. Antes del chavismo, la producción petrolera era superior a los 3millones de barriles diarios, hoy es inferior a 700mil. Cuando no pudieron endeudar más al Estado venezolano, endeudaron a PDVSA y ahora está desbastada. La destrucción llegó a tal nivel, que nuestras refinerías se encuentran colapsadas y por eso no hay combustible en el país. Hoy los venezolanos debemos hacer colas kilométricas por solo 20 litros de gasolina y lidiar con los atropellos de las mafias que se han formado con este dilema, quienes tienen control en las colas. Este desastre no es consecuencia del COVID-19, es culpa exclusiva del chavismo, que hizo de Venezuela un país petrolero que no tiene combustible suficiente para su propia demanda interna.

Ante cada una de estas problemáticas, el régimen solo se excusa y aumenta su control sobre las instituciones y la sociedad. Durante la pandemia, han tomado medidas cada vez más autoritarias, que afectan a los comerciantes y a los ciudadanos de a pie. En algunos sectores han prohibido a las personas salir de sus casas en ciertos días, aun sabiendo que estas tienen que salir a diario para generar ingresos y así sobrevivir, porque su salario no rinde para los gastos básicos. Pero las dolencias del pueblo no les importan, solo quieren seguir controlando todo.


Es innegable que los venezolanos vivimos peor que hace 21 años en todos los sentidos. Incertidumbre, miedo, hambre, impotencia, sufrimiento, son los sentimientos que afronta el pueblo. De esta tragedia, el único culpable es el régimen chavista que se niega a abandonar el poder y aceptar su responsabilidad de la crisis. Por tal motivo, es vital lograr un cambio de modelo, donde los derechos y el progreso social sean los pilares fundamentales que sostengan el desarrollo de Venezuela. Vivir en una mejor Venezuela, con calidad de vida, oportunidades, seguridad, libertad y trabajo digno es posible.  

viernes, 8 de mayo de 2020

EL SISTEMA DE SALUD VENEZOLANO EN CRISIS ll

8 de Mayo de 2020


El artículo 83 de nuestra Constitución Nacional expresa la importancia de la salud para la población, al establecerla como un derecho fundamental para todos los ciudadanos, que debe ser garantizado por el Estado a través de sus políticas públicas. Es así, como cada venezolano tiene el derecho de contar con un sistema de salud eficiente, con servicios adecuados y capacidad para atender a quien lo necesite.
El derecho a la salud fue reconocido en una primera instancia por la etapa democrática de nuestro país (1959-1999), tiempo en el cual el Estado se dio la tarea de fortalecer el sistema de salud  nacional mediante la construcción de hospitales y la implementación de diferentes programas sociales para erradicar las enfermedades que afectaban al país. Un ejemplo de esto fue el trabajo del doctor Arnoldo Gabaldón, quien organizó la primera campaña nacional contra la Malaria, haciendo de Venezuela el primer país del mundo en erradicar la enfermedad. Esto evidencia que contábamos con una gran variedad de profesionales en el sector salud, graduados de nuestras ilustres universidades. Sin embargo, tras dos décadas de chavismo, la realidad ha cambiado para peor.
En la actualidad, el estado de los hospitales venezolanos es paupérrimo. A pesar de aquello que dice la propaganda mentirosa del régimen, los hospitales nacionales están sumamente deteriorados por la falta de mantenimiento, el gran grado de corrupción, una pésima administración y nula inversión. No solo las fachadas se encuentran en pésimas condiciones, estos centros de salud no cuentan con las herramientas ni insumos médicos necesarios para atender a los pacientes, solo en el 2019 más de 400,000 personas que padecen enfermedades crónicas no tienen acceso a las medicinas y tratamientos. (Informe ACNUDH). Tampoco dicen que la mayoría de los hospitales fueron construidos durante el periodo democrático, mientras que las pocas edificaciones del régimen se encuentran incompletas o no funcionales por su propia corrupción. 
Asimismo, nuestros indicadores de enfermedades están peor que nunca. Somos el único país de la región que experimenta un aumento de enfermedades en la población. Aproximadamente 500mil casos registrados de malaria en el país, (OMS), convierten a Venezuela en el Estado con mayor número de casos en el continente. De igual forma ocurre con la tuberculosis, que registró más de 11.000 casos solo el año pasado, siendo un aumento del 40% desde el 2014 (OPS). Casos similares ocurren con el dengue, mal de chagas, sarampión y fiebre amarilla.
Además, otros indicadores han aumentado negativamente, como la mortalidad infantil en un 40% (ONG save the children) y la mortalidad materna, cuyo última cifra publicada por el régimen en el 2016 evidenció un aumento del 63%, siendo el 50% de los casos tratables con medicamentos simples, que lamentablemente faltan en el país (Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela). Sumado a esta alarmante situación, más de 26mil médicos venezolanos han migrado a otros países en búsqueda de mejores oportunidades y condiciones de vida (Federación Médica Venezolana), cifra que representa un tercio de los profesionales en salud que había en el 2014. De esta forma Venezuela se queda poco a poco sin médicos capacitados y preparados, afectando a toda la sociedad.
En la emergencia actual causada por el COVID-19, nuestro país sufre de una profunda crisis y retroceso en el sistema de salud, que ha degradado el nivel de vida de millones, haciéndolos más susceptibles a los daños de la pandemia. La salud es un derecho fundamental de los venezolanos y por lo tanto merecemos que sea respetado y garantizado por el Estado. Por eso, necesitamos cambiar el modelo político actual, por una democracia plena, donde se respeten todos nuestros derechos, se promueva el bienestar y desarrollo social.

viernes, 1 de mayo de 2020

INSTITUCIONES PARA NUESTRO DESARROLLO ECONÓMICO

1 de Mayo de 2020

Venezuela padece las terribles consecuencias de un régimen ambicioso de poder, que por sus intereses políticos, secuestró poco a poco las instituciones del país, con el objetivo de no tener que rendir cuentas a nadie.Así, pudieron dar rienda suelta a sus prácticas corruptas, además de las expropiaciones y controles de precios, que desbastaron nuestra economía, producción y originaron la escasez, que hoy millones de venezolanos sufren a diario. 


El chavismo solo es sinónimo de injusticia y crisis.Es por culpa de ellos que ya tenemos 7 años en recesión económica, una caída mayor del 70% de nuestra producción nacional, la inflación más alta del mundo y el endeudamiento y quiebre de PDVSA, que pasó de producir 3 millones de barriles diarios a menos de 750mil. Ahora agotan nuestras reservas internacionales, que se encuentran en su nivel más bajo desde hace 60 años, para mantener su modelo fracasado, y también destruyen el Arco Minero para buscar y vender nuestro oro, sin importarles el daño a futuro para el país y el pueblo. 




Mientras los allegados al régimen tienen acceso a servicios internet privados, tienen plantas eléctricas y se dan lujos en bodegones, la triste realidad de la amplia mayoría de venezolanos es que tienen sueldos de miseria, que no cubren las necesidades básicas y por eso deben recurrir al trabajo informal para poder sobrevivir. Hoy el pueblo no puede guardar cuarentena porque sin los ingresos diarios, la miseria y pobreza sería mayor.

Venezuela necesita un cambio político real, que tenga como objetivo recuperar las instituciones del Estado, para que actúen en pro del pueblo y que acaten lo expresado en nuestra Constitución. Debemos dar fin a las expropiaciones, los controles de precios y la corrupción.Solo con el respeto a las libertades económicas de los ciudadanos es posible generar un ambiente de confianza y seguridad jurídica, de modo que aumente la inversión y la producción en la economía nacional. De esta manera, los venezolanos podremos contar con oportunidades para optar por buenos empleos, que si tengan salarios dignos, aseguren protección social a las familias y permitan disfrutar de calidad de vida, sin distinciones por tener un carnet o ser parte de una ideología política a fin a quienes gobiernan.

Estamos en un momento clave de nuestra historia. Es el momento de reconstruir el país e iniciar el camino al desarrollo nacional y así dar fin a los problemas del pueblo. Para esto debemos primero apostar por la recuperación de las instituciones públicas, de modo que creen un ambiente que fomente el avance económico y social. Esta es la forma para volver a gozar de trabajos que permitan vivir bien, con ahorros, sin penurias ni miseria y con buenos servicios básicos. 

lunes, 27 de abril de 2020

EL SISTEMA DE SALUD VENEZOLANO EN CRISIS

26 de Abril de 2020


La corrupción es uno de los mayores males que afrontan los países, porque devastan las instituciones públicas, malgasta los fondos del Estado y termina por desmejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Lamentablemente en Venezuela, durante las dos décadas de chavismo, hemos sido víctimas del descarado aumento de esta injusticia a niveles nunca antes vistos, al punto que el deterioro de todo el país se hace evidente en la fuerte crisis que vivimos a diario.

Nuestro sistema de salud también ha sido devastado por la mala administración del régimen y la corrupción que su modelo promueve. Hoy los hospitales ni siquiera tienen los insumos básicos necesarios para atender a los venezolanos, por lo que los doctores le piden a los pacientes llevar sus propios insumos, pero la escasez de medicinas y productos médicos es tan alta que muchos no se consiguen en el país y deben ser importados. Este es un proceso que la mayoría de venezolanos no pueden cumplir porque el salario, como consecuencia de la hiperinflación, es tan bajo que no alcanza para eso.

Así mimo, por la falta de inversión, la mayoría de las estructuras de los hospitales están deterioradas y casi en el abandono. Sin duda su estado es mucho peor al que tenían antes de 1999. Además, el régimen que tanto afirma que ha construido grandes centros de atención médica y hospitales, no ha dejado más que un montón de obras inconclusas, que funcionan a medias o nunca se inauguraron, porque el dinero para su desarrollo terminó en los bolsillos de los allegados del régimen. Por culpa del chavismo, curarse y gozar de buena salud es un privilegio, cuando nuestra Constitución establece que es un derecho que todos debemos gozar.

Tuvieron el boom petrolero más alto de la historia, pero desperdiciaron y robaron ese dinero. No lo invirtieron en educación, en producción ni salud. Hoy cuando enfrentamos el peligro del COVID-19, el sistema de salud venezolano está en su situación más crítica, poniendo en riesgo la salud y vida de millones, sin distinción de género, raza, estatus social, religión o ideología política. Somos más vulnerables ante la pandemia por culpa de una cúpula que se aferra al poder y que malgastó los ingresos del país.


De esta forma lo que Venezuela necesita es un cambio político real, que proponga un modelo que si tome en cuenta los problemas del pueblo. La salud es un derecho de todos los venezolanos y debemos recuperarlo. Reconstruir nuestro sistema de salud es una de las principales metas que tenemos y debemos cumplir. Solo así podremos lograr que Venezuela vuelva a ser un país que responda a las necesidades de la población y garantice calidad de vida para todos. 

viernes, 17 de abril de 2020

LA PANDEMIA PROFUNDIZA NUESTRA CRISIS

17 de Abril de 2020

Los expertos pronostican que la economía mundial experimente su mayor debacle en más de 100 años, como consecuencia de los efectos negativos del Coronavirus. Sin embargo, Venezuela es un país mucho más vulnerable a la pandemia, debido a la crisis que padecemos diariamente. El modelo fracasado del régimen devastó nuestro aparato productivo y endeudó al país, ocasionando una recesión que se ha extendido por más de 7 años y la inflación más alta del mundo.
Lamentablemente, el Coronavirus llegó a Venezuela en esta trágica situación, donde millones afrontan innumerables dificultades y penurias, porque el sueldo no les alcanza para subsistir y los servicios básicos fallan constantemente. El venezolano promedio debe exponerse ante el virus día tras día para generar ingresos con trabajo informal y así sobrevivir, porque el sueldo mínimo apenas son 2$. Además, la población tiene que hacer grandes esfuerzos para solventar su carencia de servicios, porque no tienen acceso regular al agua, gas, electricidad ni internet. 

Sumado a todo eso y a pesar de que somos un Estado petrolero, sufrimos también escasez de gasolina. PDVSA está quebrada, endeudada y con su motor productivo destruido luego de dos décadas de chavismo. Es triste que los venezolanos deban hacer interminables colas para poder obtener combustible y muchas veces son víctimas de la corrupción y matraqueo en las colas. Esto afecta también a los productores, ya que se les dificulta adquirir materia prima para producir y están perdiendo sus cosechas por la falta de gasolina. Así, aumenta la escasez de alimentos y bienes por falta de transporte y caída en la producción, aumentando aún más las dificultades que vive el pueblo.

Hoy corremos el riesgo de que los problemas del país aumenten de gran manera por la pandemia. El FMI pronosticó una contracción del 10% de la economía venezolana a principios de año, pero con la emergencia actual es probable que llegue al alarmante 20%. Por su parte, el régimen demuestra no preocuparse por la miseria que han sumergido a los venezolanos, y mientras habla en televisión de programas extranjeros online, millones no tienen acceso a electricidad ni a internet. Es obvio que las medidas impuestas por el chavismo no se adaptan a la realidad del país y solo exponen su constante autoritarismo.


Venezuela necesita de verdaderas soluciones que si sean acordes a la crisis que vivimos y la amenaza del Coronavirus. El país requiere de Instituciones fuertes e independientes, que respeten la Constitución y trabajen en pro de los venezolanos. Contar con una institucionalidad democrática es vital para el desarrollo de la sociedad y solo asi podremos diseñar los mecanismos que son cruciales para minimizar los daños de la pandemia y que puedan atender la crisis, para dar fin al sufrimiento del pueblo.

sábado, 11 de abril de 2020

LA EDUCACIÓN VENEZOLANA DURANTE EL CORONAVIRUS

11 de Abril de 2020


En la actualidad, la humanidad entiende que la educación es un pilar fundamental en el desarrollo del ser humano. Gracias a ella, las personas adquieren las herramientas necesarias para lograr su crecimiento y aportar lo necesario para el desarrollo de la sociedad donde se desenvuelve. Así, se entiende el porqué la educación de calidad desde la niñez es tan importante y resulta un derecho fundamental para todas las personas.

Sin embargo, la fuerte crisis que experimenta Venezuela ha golpeado de gran manera nuestro sistema educativo. La deserción escolar se encuentra en la alarmante cifra de 78% e incluso, al menos 65% de los estudiantes matriculados no asisten con regularidad a clase (Fundaredes). Así mismo, más de 300 mil maestros y profesores han abandonado las aulas en búsqueda de otros trabajos (Fundaredes), porque el salario de los docentes es tan bajo que no cubre las necesidades básicas. Todo esto ha perjudicado terriblemente a millones de niños y jóvenes venezolanos y la educación que reciben.

El coronavirus ha profundizado las fallas que 21 años de chavismo han dejado en la educación venezolana. Ahora, el régimen espera que el año escolar finalice con actividades desde el hogar a través del uso de herramientas digitales, sin embargo, esta medida no es más que una irresponsabilidad, ya que ignora por completo la situación del país y las dificultades que afrontan diariamente los venezolanos como consecuencia de la mala calidad de los servicios básicos.

Debido a la recesión económica y la hiperinflación, muchos estudiantes no tienen acceso a los dispositivos electrónicos necesarios para continuar el año escolar  en sus hogares. Así mismo, la mayoría de los estados de Venezuela sufren apagones diarios que pueden durar varias horas y hasta días. Nada más desde el pasado 18 de marzo las fallas eléctricas han empeorado un 94,55% (Encuesta nacional sobre el impacto de Covid-19 en Venezuela). Lo mismo ocurre con el internet, que se señala como el más lento de la región y presenta fallas diarias en todos los estados, habiendo incluso localidades donde no hay internet desde hace meses o incluso años.

Las medidas irresponsables del régimen también afectan a los más pequeños. Están comprometiendo la educación de millones de niños y jóvenes venezolanos. No les importa que la juventud se forme y aspire a un mejor futuro para Venezuela. Demuestran nuevamente que no tienen la capacidad ni disposición de solucionar los problemas que aquejan al país y sus malas políticas en esta pandemia afectan negativamente al pueblo.   


La emergencia del Coronavirus requiere de verdaderas soluciones que sean acordes a la magnitud de la amenaza y que tenga en cuenta la situación de crisis del país y el sufrimiento de los venezolanos. Se deben buscar las herramientas para que la educación de los más jóvenes no se vea afectada y estos puedan contar con un aprendizaje de calidad y que les permita un mejor futuro. Es momento de tener empatía y tomar las decisiones políticas acertadas para poder superar esta dificultad y ayudar a las personas más vulnerables. Solo organizados y con madurez política saldremos adelante. 

INSTITUCIONES QUE VENEZUELA NECESITA ANTE LA PANDEMIA

6 de Abril de 2020

Las instituciones de un país son los entes encargados de dar solución a las problemáticas que atraviesa la sociedad y que afectan a los ciudadanos. Así, las instituciones sólidas son aquellas que, a través del respeto de la Constitución y trabajando en pro de la ciudadanía, logran garantizar una buena calidad de vida para todos. Estas deben ser además independientes, es decir, que su accionar no dependa de intereses políticos particulares, sino de buscar el bien común para el avance de la sociedad.

En Venezuela, la pandemia del Coronavirus ha llegado en el momento más terrible de nuestra historia. Durante 21 años el chavismo se dio la tarea de atacar las instituciones del país, adueñándose de ellas y dañando la institucionalidad del Estado. Esto nos llevó a padecer una terrible crisis humanitaria compleja, donde la economía nacional lleva 7 años en recesión, los servicios básicos presentan graves fallas, el sueldo es insuficiente para los gastos diarios por la hiperinflación y millones de venezolanos han migrado a otros países en búsqueda de oportunidades.

Esta crisis ha dejado a los venezolanos en un estado de gravedad vulnerabilidad ante la amenaza del Coronavirus, porque no contamos con las instituciones sólidas e independientes necesarias para hacer frente a esta emergencia que nos afecta a todos. Lamentablemente los mecanismos que tenemos en la actualidad son insuficientes para evitar y frenar efectivamente la propagación de la enfermedad. Esto se evidencia en la incapacidad de las medidas adoptadas por el régimen para evitar el contagio del virus, que no están apegadas a la realidad país, ni resguardan la integridad del pueblo. Además, han continuado con su posición de censura y persecución a quienes piensan diferente, generando aún mayor desconfianza entre la población.

Ante la amenaza del Coronavirus la respuesta no puede ser más de lo mismo. Esta emergencia no se soluciona con más autoritarismo ni decisiones que ignoren los problemas del país. Más que nunca queda en evidencia que en Venezuela es indispensable contar con institucionalidad, que sea responsable y se preocupe por los venezolanos. Necesitamos instituciones que tomen medidas acordes a la crisis y protejan a las personas más vulnerables.


Hoy las vidas y salud de millones de venezolanos están en riesgo. Este es el tiempo de actuar correctamente. Por eso, se deben tomar decisiones sensatas y con responsabilidad, que estén en consonancia con la realidad del país. Debemos tener la madurez política para comprender que la prioridad es la protección de la  población de la pandemia y los daños que pueda causar. Solo así lograremos superar esta emergencia y salir adelante.