sábado, 11 de abril de 2020

AYUDA HUMANITARIA

28 de Febrero de 2019

El pasado fin de semana, toda la atención del mundo se centró sobre Venezuela y en la crisis política, económica y social, que nos ha impuesto Maduro en los últimos 6 años. No hace falta hablar de las necesidades que todos conocemos y padecemos, sino concentrarnos en la población de más de 300 mil personas que están en situación de riesgo.

La emergencia humanitaria compleja, tal como lo señala la Organización de Naciones Unidas ocurre cuando es el resultado de la crisis política, que genera una situación de pobreza que arremete a miles de venezolanos. Hoy la mayoría de las personas sufre de malnutrición, no come 3 veces al día, o ha dejado de comer alimentos para dárselos a un familiar. Y ésta es una realidad que Maduro y todo el cinismo del aparato burocrático quiere callar.

La ayuda recibida por toda la comunidad internacional consiente plenamente de esta situación, está dirigida a atender a la población en estados de desnutrición severa; así como, enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión o VIH, cuyas medicinas no se encuentran en ninguna farmacia, o centro asistencial en Venezuela.

En medio de esta compleja situación, Maduro y su combo hademostrado su desprecio por el bienestar de la gente y su enfermo deseo por mantenerse en el poder, incluso a costa de la vida de venezolanos que están en riesgo de morir. Empezaron negando que existiera una crisis, queriendo tapar el sol con un dedo, cuando todoshemos sufrido la escasez de medicina por lo menos en alguna ocasión para algún familiar o amigo. Luego impidió, a través de la fuerza y la represión, la entrada de estas medicinas, en una muestra de egoísmo, de intolerancia y, sobre todo, burla a las condiciones que vivimos en Venezuela.

Nosotros, desde la Asamblea Nacional hemos trazado una ruta, y en esta ocasión no solo es la discusión política de reconquistar la democracia en el país, sino atender las necesidades sociales y económicas en un corto plazo. Para eso, hemos venido actuando y contamos con el apoyo de la iglesia, de muchos países amigos, de organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales dedicadas a la ayuda humanitaria, para que este apoyo sea dirigido efectivamente a la gente que más la necesita.

Hoy nuestra atención y nuestro corazón está con la familia venezolana para que esta ayuda pueda ingresar y darles una solución a las personas que más lo necesitan; así como, los miles de voluntarios que sufrieron la represión de Maduro. Ellos, los usurpadores, son los que ponen trabas y alcabalas para intentar que la ayuda no llegue a quien tiene que llegar. Ahora no solo persiguen a nuestros dirigentes políticos, sino que atacan y agreden a los profesionales de la salud que voluntariamente se ofrecen a colaborar con estas medidas humanitarias.


Esto es sólo un paso para el retorno a la democracia. Cada día avanzamos más en el proceso de reinstitucionalización de nuestro país. La ruta es clara: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, solo así podremos salir de esta crisis y recuperar al país que todos queremos. 

UNA RUTA ELECTORAL

15 de Febrero de 2019

Seguimos avanzando claros y determinados en lograr el cese de la usurpación y un gobierno de transición que nos permita celebrar unas elecciones libres y cerrar así la crisis política que tiene hundidos a todos los venezolanos.

Esta ruta electoral la estamos construyendo entre todos los sectores de la sociedad, desde las distintas organizaciones de observación nacional, cuerpos técnicos y especialistas en materia electoral, académicos, partidos políticos, y con un gran apoyo de la comunidad internacional. En este arduo trabajo hemos identificado las condiciones electorales básicas que nos permitan rescatar la democracia y la credibilidad de los procesos electorales en nuestro país.

Desde la Asamblea Nacional también hemos avanzado en el proceso de reinstitucionalización de los poderes públicos, que establecen las condiciones para llevar a cabo unas elecciones libres. Empezando por la designación de los titulares del Poder Moral, que cumplan debidamente con los requisitos y los procedimientos establecidos por nuestra Constitución, pasando por la ratificación de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y finalizar con el nombramiento de los rectores del Consejo Nacional Electoral que garantice un proceso de arbitraje electoral justo e imparcial.

En nuestra ruta hemos identificado procesos clave en las condiciones electorales que, por su importancia, deben ser atendidos de manera prioritaria. La crisis migratoria que ha generado Maduro nos permite identificar a una comunidad de venezolanos por encima de 2 millones de personas. Estas personas tienen todo el derecho ciudadano de participar en las elecciones que determinan y definen el futuro de la sociedad venezolana.

Para resguardar el derecho de todos estos venezolanos debemos comenzar un trabajo arduo de organizar a las comunidades en el extranjero de una manera tal que nos permita actualizar el registro electoral y que puedan efectivamente participar en las futuras elecciones. El actual CNE no permitirá darles la oportunidad a estos venezolanos de expresar su voto, y es por esto que la renovación de las autoridades electorales son una condición para la actualización del Registro Electoral venezolano, que garantice efectivamente el voto de venezolanos en el extranjero.

De la misma manera, el proceso político que venimos impulsando desde la Junta Directiva de la Asamblea Nacional nos indica que, para poder tener elecciones libres, debemos lograr el cese de la usurpación y dar inicio a un gobierno de transición que nos permita esta renovación de las instituciones públicas que permitan generar las mejores condiciones electorales posibles, en firme defensa de los derechos de todos los venezolanos.

Nuestra ruta es simple, y ya todo el mundo la repite como la mejor afirmación para salir de la crisis actual. Viendo un futuro democrático para el país, la mejor manera de conseguir una sociedad de justicia social y de equidad es a través de la consagración de la democracia a través de la institución de unas elecciones libres. 

RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL

08 de Febrero de 209

Esta semana logramos importantes avances en la lucha por la ruta de Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, que hemos establecido desde la Asamblea Nacional para lograr el cambio que dé fin a la crisis que hunde a todos los venezolanos.

Estos pasos que repetimos como rosario se ha convertido en la lucha de todos los venezolanos que buscan una salida a su penosa situación y que ven un  horizonte claro con un llamado a elecciones libre con condiciones electorales que gocen del reconocimiento de todas las partes, tanto de los sectores de la sociedad venezolana, como de la comunidad internacional.

La comunidad internacional ha puesto la mirada en la crisis venezolana, y ve en el liderazgo de la Asamblea Nacional la mejor forma de darle solución a nuestros problemas. Entiende que nuestra propuesta es el rescate de la democracia y rescatar las instituciones que poco a poco ha venido perdiendo el país.

Hoy, la mayoría de los países de América Latina, Norteamérica y Europa, reconocen la falta de legalidad y legitimidad de Maduro y reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado de la República, con el mandato de generar las condiciones que permitan la celebración de unas elecciones democráticas, justas y creíbles, tal como lo establecen los principios de la democracia en todas partes del mundo.

Hemos sido suficientemente claros para decir qué queremos los venezolanos y cómo lo vamos a lograr. Nuestra meta son las elecciones libres y la forma de lograrlo es superando el cese de la usurpación por parte de Maduro y la constitución de un gobierno de transición donde quepamos todos los miembros de la sociedad, no sólo un color político. Durante esta transición lograremos las condiciones que nos permitan convocar un proceso electoral y así alcanzar el fin que desean todos los venezolanos, unas elecciones que finalice la crisis.

Estos últimos años de madurismo significaron el desmantelamiento del país, no sólo en lo económico, en lo social y en lo político, sino en la destrucción del Estado de derecho y la Constitución como marco de nuestra sociedad. Desde el desconocimiento a nuestra Asamblea Nacional, han sucedido cambios que desnaturalizaron a las instituciones electorales, judiciales y morales de nuestra sociedad. Sabemos que no podemos hacer unas elecciones con las actuales autoridades del CNE, que fueron designadas a dedo, sin cumplir lo establecido por nuestra constitución y eso lo tenemos que cambiar.


Hoy estamos más seguros que nunca de que lo vamos a lograr. Una vez que se concrete el cese de la usurpación, podremos instalar un gobierno de transición que renueve los distintos sectores; Consejo Nacional Electoral, Tribunal Supremo de Justicia, Fiscalía General, Contraloría General y, en fin, todos los organismos y actores designados de manera correcta, de acuerdo a la Constitución y a las leyes para  convoque unas verdaderas elecciones, y goce con el reconocimiento de toda la comunidad internacional. 

CONDICIONES ELECTORALES

01 de Febrero de 2019

Este pueblo ha decidido cambiar definitivamente, lo podemos observar tanto en el respaldo que ha asumido toda la sociedad a las líneas establecidas desde la Asamblea Nacional, como en las manifestaciones de todos los sectores y en todos los lugares del país.

La estrategia es clara, cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Es la ruta democrática, pacífica y constitucional que vamos construyendo desde el parlamento y acompañados por todos los sectores de la sociedad civil, sindicatos, empresarios, periodistas, universidades y, en general, la inmensa mayoría que quiere un cambio en las condiciones de nuestra sociedad.

Desde la Asamblea Nacional hemos venido trabajando con todos los actores para ir estableciendo las condiciones de lo que llamamos unas elecciones libres. En estas condiciones participan  los distintos actores vinculados a un proceso electoral, desde los partidos políticos, las instituciones, las ONG y académicos que orientan la discusión de los requisitos mínimos que deben regir un proceso electoral, con características de competitividad, libertad, universal,  secreto y confiable, valores mínimos que deben estar presentes en una sociedad democrática.

Hemos realizado distintas discusiones y consultas para diseñar las condiciones de unas elecciones libres, y existe un consenso en estos criterios mínimos que van desde un árbitro electoral imparcial, que permita condiciones equitativas en cronogramas, campañas, miembros de mesa, hasta el acceso  y vigilancia del proceso por observadores internacionales, realización de las auditorías correspondientes, validación y acceso a los testigos, y un conjunto de elementos técnicos que garanticen la participación política de todos los ciudadanos, a través de sus partidos políticos, sin restricciones ni prohibiciones que alteren el principio de un voto en libertad.

La generación de un conjunto de condiciones mínimas nos permite ofrecerle a toda la sociedad venezolana, el mejor mecanismo posible en democracia para la resolución de la profunda crisis que vivimos los venezolanos. Estos criterios son de carácter universal y son los que el grupo de Maduro ha venido desarmando hasta el punto de llegar a perder toda legitimidad y credibilidad para toda la sociedad.

Hoy nuestra ruta es muy clara para todos, y nuestra meta es la defensa del voto como el mejor instrumento para ejercer nuestra ciudadanía y proteger nuestra soberanía. Unas Elecciones Libres las lograremos cuando estemos en la capacidad de garantizar el ejercicio del voto, sin presiones políticas, sin chantajes sociales, con garantías y seguridad ciudadana.



CONSTRUYAMOS EL PAIS

18 de Enero de 2019

Estamos en una coyuntura que significa una oportunidad de oro para salir adelante y construir el país que merecen nuestros hijos, de hacer las mejores propuestas como sociedad, como parlamento, gremios, universidades y como jóvenes; y conseguir una solución a la crisis que vivimos los venezolanos.

Los cambios sociales no se decretan, se construyen con la participación de todos, desde una orientación política que está encabezando nuestra Asamblea Nacional, representante de todos los venezolanos, con propuestas y trabajo mancomunado de todos y cada uno de los sectores de la sociedad.

Hoy tenemos un panorama de cómo podemos hacer las cosas, y hay que hacerlas bien. Nuestra ruta y nuestros esfuerzos han construido a lo largo de estos últimos años una situación que coloca a los usurpadores en la peor posición, la de ilegitimidad frente a la comunidad internacional, y frente a todos y cada uno de los venezolanos, esto lo hemos logrado por siempre mantenernos fiel a nuestra Constitución y a nuestros valores por la defensa de una salida pacífica, democrática, electoral y dentro del marco de nuestras leyes. Hoy ellos han hecho evidente lo que por años llevan haciendo, violar la Constitución y romper el Estado de derecho en nuestro país.

Ahora el futuro podemos construirlo con la participación de todos. Y para eso debemos avocarnos a construcción de un país de oportunidades. Desde el año pasado, hemos articulado con los miembros de la sociedad civil, un Plan País para la construcción de una nueva Venezuela.

No es casual que la crisis se haya instalado el día que Maduro asumió la presidencia. Luego de 6 años de terrible gobierno, Venezuela acumula 6 años de recesión económica, con un retroceso terrible en todas las condiciones de vida del país, en un deterioro generalizado de todos los servicios públicos, y en la migración de una cantidad enorme de familiares y amigos. De la misma manera, la crisis en el país acabará cuando Maduro y su combosalgan del gobierno.

Y para ese momento nosotros debemos estar preparados para establecer las mejores políticas, los mejores acuerdos y, de esta manera, levantar al país para que, de forma definitiva, Venezuela entre en el Siglo XXI y se ponga a la par de las economías más avanzadas de la región, asumiendo un puesto al frente de las discusiones sociales más adelantadas en todo el mundo.


Nuestro reto, hoy, es mantenernos firmes en nuestra posición de legitimidad y defensa de la Constitución y de los principios democráticos que han caracterizado al país en los últimos 60 años. Para eso tenemos la fuerza de la razón y el apoyo de la inmensa mayoría que quiere un cambio político en el país. La Unión política de todos los factores nos ha llevado a este momento, y la participación de todos los sectores de la sociedad civil nos ha permitido tener una propuesta de país, que ofrezca a las generaciones presentes y futuras una visión de que es posible una Venezuela mejor.

GOBIERNO USURPADOR

11 de Enero de 2019

Desde la Asamblea Nacional hemos venido advirtiendo, a lo largo de los últimos años, que cada día que pasa, Nicolás Maduro y su combo se aleja tanto de la legalidad y de la Constitución de todos los venezolanos, como de la realidad que nos afecta a todos. Crisis generalizada de servicios públicos, salud, empobrecimiento acelerado y con la peor hiperinflación de la historia latinoamericana, son causadas por el desgobierno y son el efecto de la violación del Estado de derecho.

La Junta Directiva de nuestra Asamblea Nacional, único órgano legítimo reconocido por todo el mundo, ha declarado la usurpación del cargo de la Presidencia de la República. Esto es un hecho inédito en nuestra historia democrática, ya que un grupo quiere robarse las atribuciones del ejecutivo nacional sin haber sido electo en unas elecciones libres, claras, transparentes, justas, con la participación de todos los miembros de nuestra sociedad.

Las últimas elecciones presidenciales que se pueden recordar fueron aquellas que hubo que realizar hace 6 años, en un período de 30 días, por la falta absoluta del presidente electo, y que mostró una participación masiva de la población venezolana, con una sociedad polarizada en prácticamente dos mitades.

6 años después, con todo el avance de la crisis económica y social que en la que nos hundió Maduro, el grupo que gobernaba conspiró para violentar todos los principios democráticos y de separación de poderes que rigen el Estado social de derecho y de justicia que propugna la constitución, y ha decidido autoproclamarse gobernadores, saltándose todas las formas y principios democráticos de nuestra carta magna.
Es labor de toda la sociedad en su conjunto, trabajar para que nuestra Constitución, como marco jurídico que regula a la población venezolana, vuelva a estar en vigencia y proteja a todos los venezolanos de las ambiciones de un pequeño grupo de poder. La Asamblea Nacional no puede asumir sola el gobierno nacional porque carece de los medios para hacer efectiva las decisiones que de ella emanen, pero si puede construir la base política que oriente y presione a todos los factores para que un cambio sea posible.

Nuestro trabajo es impulsar un modelo de cambio político que nos oriente a la prosperidad, porque quienes usurpan el poder nos han condenado al fracaso y a la pobreza. La mejor forma se hacerlo es construyendo, con todos los miembros de la sociedad, y proyecto país que haga visible las alternativas que tenemos a este modelo frustrado y arruinado. Con la participación de todos podemos levantar las bases de un cambio político definitivo que resuelva la crisis política que vive el país y que tiene condenado a toda la población venezolana.



LA AN EN 2019

4 de Enero de 2019

El día de hoy 5 de enero, corresponde la instalación del período de sesiones de la Asamblea Nacional, tal como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Como cada año, en esta sesión, elegiremos a los diputados que se encargarán administrativamente de presidir a la junta directiva y a las comisiones durante todo el año 2019.

Los retos que tenemos cada año siempre apremiantes porque corresponden a las necesidades actuales de nuestra sociedad, y en este año parecen ser mucho más importantes que otras ocasiones, pues venimos de sufrir el peor año en todas las esferas de nuestra vida pública. Un retroceso dramático en las condiciones de sanidad y salubridad del sistema de salud pública, un retroceso impactante de la matrícula escolar, sin contar que la recesión económica llega a su sexto año, con una caída de más de la mitad de la capacidad productiva, la pérdida de 2/3 de la producción petrolera nacional y con una crisis hiperinflacionaria que hunde al 90% de la población en condiciones de pobreza.

Y, probablemente, la peor crisis que vive nuestro país, es la pérdida de las instituciones democráticas, la separación de poderes, y el imperio de la ley, en un Estado social de derecho, como lo establece nuestra Constitución.

El origen fundamental de la crisis en estos últimos años ha surgido por la falta de controles y contrapesos que caracteriza nuestro sistema político, donde la Asamblea Nacional tiene un lugar protagónico como el más fiel representante de los intereses de la población del país, en justa proporción de sus intereses a través de sus diputados.

Corresponde al Parlamento no sólo la actividad legislativa en la formación de leyes en provecho de un mejor desempeño de las actividades públicas, sino, en un carácter más apremiante cada día, la de ejercer el control de las actividades administrativas y fiscales de todos los niveles de gobierno de la Administración Pública Nacional, función ésta que el actual gobierno desconoce de facto.

Las condiciones económicas y sociales de Venezuela exigen la participación de un parlamento más activo, con sus funciones plenas, y como centro de debate nacional de las más altas políticas públicas. Desde la supervisión de sistemas de control y seguimiento de los principales indicadores sociales como desnutrición, salud materno-infantil, educación básica, inseguridad, producción nacional, índice de precios al consumidor, entre muchos otros; hasta el establecimiento de grandes lineamientos de política nacional.


El juego democrático de cualquier sociedad pasa no sólo por la decisión de la mayoría, como en efecto 14 millones de personas definieron la composición de la actual Asamblea Nacional en 2015, sino en el reconocimiento de las instituciones que organizan a la misma sociedad. El desconocimiento de la elección de 3 diputados, y el intento de anular a toda una rama del Poder Público Nacional, es muestra de no querer respetar a la democracia y sus leyes.