jueves, 3 de marzo de 2016

MOTIVOS PARA VOTAR


Llego la hora de decidir qué queremos para nuestro futuro. A la inseguridad, escasez, corrupción y angustia le puedes poner un parao el 6 de diciembre. No dejes que otro decida por ti la calidad de tu vida. Tu ciudad y Venezuela necesitan de ti. Es momento de que alcemos la voz para hacer saber que creemos en la igualdad de oportunidades, en el diálogo y en el reconocimiento del otro, en una gestión parlamentaria incluyente, transparente y responsable.

Estamos frente al reto de decidir si tomamos acciones para enrumbar al país a un cambio que nos lleve a un lugar distinto. Es un camino que ya hemos empezado; no ha sido un trayecto fácil, hemos tropezado y también hemos caído, pero ante la caída aprendimos y ante los tropiezos nos hacemos más fuertes.

Este gobierno cada día nos hace más pobres, la economía más débil y a la sociedad más violenta, pero si seguimos sumando trabajo y esfuerzo lograremos construir un país donde alcance el sueldo, consigamos comida en los anaqueles y salgamos a la calle tranquilos. Somos más los que no queremos divisiones en sus familias y los que confiamos en vivir en una Venezuela que haga posible materializar todas nuestras metas.

La desesperanza, el miedo y el cansancio que te causan el desabastecimiento y la inflación, son motivos suficientes para creer que las cosas deben  y pueden cambiar. El voto, tu voto, es el primer paso para hacer saber que es tu derecho exigir una Asamblea Nacional equilibrada, que discuta los problemas de la gente, que aporte soluciones, que controle al gobierno y que contribuya a transformar el país, no lo desperdicies.

¡Basta de lamentos! Hay que demostrar de qué estamos hechos, es el momento de hacer, de participar, de esforzarnos por mejorar este país. Necesitamos tu ayuda, sólo contigo podemos lograr que la Asamblea Nacional trabaje en pro de los venezolanos. Necesitamos que converses con tus familiares y amigos, que busques a tus vecinos, que participes en los encuentro y recorridos, que hagas tus equipos familiares, que salgas a votar. Vota y cuida tu elección, también es tu derecho participar en la vigilancia electoral.

La Asamblea Nacional que queremos es posible, no te detengas, construyamos juntos el triunfo.

AN en Remodelación


Siempre que algo se deteriora, deja de funcionar al máximo de su capacidad ó simplemente no nos gusta, pensamos en remodelar, en modificar eso que nos incomoda de nuestra casa, de nuestro sitio de trabajo; para darle paso a una sensación renovada con respecto a esa situación o estructura.

Esa inconformidad que tenemos los venezolanos con lo que sucede ahora en la Asamblea Nacional, nos lleva a pensar en remodelarla, modificarla para convertirla en un espacio distinto en el que todos, sin excepción, nos sintamos representados y protagonistas.

Pero toda remodelación lleva intrínseco una serie de pasos a seguir para finalizarla con éxito. Debemos comenzar por imaginar cómo queremos que sea, elaborar un presupuesto, comprar los materiales, calcular el tiempo que nos llevará terminarla y sobre todo, esforzarnos diariamente, trabajar arduamente, para cumplir con nuestro cometido.

Y es que todos los venezolanos debemos asumir la tarea de remodelar la Asamblea Nacional, todos somos necesarios para transformar este espacio que actualmente se nos presenta como un órgano vacío de propuestas que realmente interesan al país y sumiso ante los deseos exclusivos del gobierno nacional; a un espacio equilibrado, en donde la voz de todos los venezolanos sea escuchada, respetada y en donde se aporten soluciones a la profunda crisis que vivimos.

Emprender este proyecto exigirá de nuestra parte: compromiso, esfuerzo y dedicación; será un trabajo duro, pero si lo asumimos juntos, obtendremos un buen resultado. Nuestras herramientas serán llevar el mensaje de cambio a todos los rincones del país, movilizarnos para votar y defender cada voto.

Nuestra participación en las elecciones comienza desde ahora mismo, quienes creemos que es necesario cambiar la Asamblea Nacional debemos ser garantes de todo el proceso electoral, el pueblo venezolano debe empoderarse y hacerse partícipe de esa transformación que será el inicio de una vida mejor para todos.

La remodelación está a punto de comenzar, asumamos este desafío con entusiasmo y con la convicción de que nuestro anhelado 

Receta ¿revolucionaria?


La economía venezolana está en crisis debido a la creciente deuda externa que este gobierno ha sostenido y que ahora no consigue cómo afrontar. La poca planificación y la inexistencia de ahorro provocaron el derroche de la bonanza petrolera, mientras que el gobierno venezolano aumentaba sus gastos de manera irresponsable. Esa práctica llevó a una emisión monetaria que derivó en espirales inflacionarias, lo cual generó desconfianza en las inversiones y pérdida de credibilidad en la moneda nacional. Por su parte, el control de cambio y los controles de precios se convirtieron en el foco de corrupción administrativa y mercados negros de divisas y bienes.

Eso describe la situación económica de la década de 1980 en Venezuela, situación vivida en nuestra sociedad a partir del llamado “viernes negro”, que derivó en la explosión social que conocemos como el Caracazo.

Paradójicamente, hoy se repite la historia. Quienes están al frente de la “revolución bolivariana”, al parecer, han olvidado sus ideales y solo se enfocan en hundirnos en la catástrofe económica más aguda de nuestra historia republicana.

Lo lamentable de esta revolución, más allá de su hegemonía de poder, sus prácticas totalitarias o su inquebrantable lucha por desconocer a gran parte de la sociedad, es que no usan el gran aparato burocrático que construyeron para cumplir su promesa, la de rescatar la calidad de vida del venezolano.

Es necesario que el gobierno rectifique y cumpla esa promesa de atender lo social y de generar un modelo productivo que nos conduzca a un desarrollo sostenible e inclusivo.

El gasto discrecional del dinero público y el uso de Pdvsa como caja chica lo que hace pensar es que solo les interesa mantenerse en el poder, premiar la corrupción y hacernos más pobres cada vez.

Hace 26 años, el Estado venezolano acudió al FMI como consecuencia de un endeudamiento irresponsable que significó un aumento de la pobreza en Venezuela. Ahora cabe la pregunta: ¿será que la revolución repetirá la misma receta?

Lo que no sabes


La crisis económica venezolana es, sin duda,  una de la más grave que ha atravesado nuestro país en su historia contemporánea. Caracas ha pasado a ser una de las ciudades más inseguras del mundo, y también de las más caras. Transparencia Internacional señala en su informe anual que Venezuela pertenece al grupo de países con mayor opacidad en su gestión gubernamental, acompañado de un alto índice de inflación, escasez y grandes colas para conseguir los productos básicos.

Cada una de las afirmaciones anteriores son, por infortunio, el pan nuestro de cada día. Sabemos por experiencia que cada una de esas características están en nuestro país. La  desesperanza, la apatía y el creciente éxodo se dan de hecho por la certeza de muchos en la irreversibilidad de estos fenómenos.

De manera que hablarle de  crisis, escasez, corrupción e inseguridad es ineficaz, porque usted  ya lo sabe. Quizá lo que aún no sabe es como pensamos los líderes políticos resolverlo.

Es probable que, como otros venezolanos, usted encuentre en Maiquetía la solución más viable para cambiar y mejorar su calidad de vida; esto sin conocer que la Asamblea Nacional tiene potestad reguladora, y es desde allí donde podemos emanar leyes destinadas a mitificar estos problemas de la vida diaria que hoy nos golpea. Quizás también desconoce que esta Institución puede pedir explicaciones de los recursos no declarados, proyectos no culminados y promesas incumplidas.

Ahora bien, la Asamblea por sí sola no puede invertir estas realidades de un plumazo, pero si puede activar los mecanismos para que el cambio empiece a darse. La organización ciudadana, la unidad política y los objetivos claros, pueden darnos la oportunidad de empezar a recuperar espacios de diálogo, espacios de reencuentro, espacios de construcción de un nuevo país.

Lo que quizás no sabe y pretendo ahora hacerle saber, es que el próximo 6 de diciembre podemos dar el giro hacia la Venezuela que usted y yo queremos, con una Asamblea Nacional verdaderamente útil que logre abrir el camino a un futuro mejor; pero el factor más importante, la posibilidad que eso sea posible, solo depende de usted.

EN CAMPAÑA


Los reglamentos administrativos y electorales del país son muy explícitos en ciertas condiciones que deben cumplir los funcionarios públicos venezolanos. Éste  prohíbe entre otras cosas, el uso del patrimonio público    en beneficio de cualquier organización, el uso del cargo para favorecer alguna candidatura y actuar, ostentar o hacer publicidad por alguna parcialidad en ejercicio de sus funciones.

Tras el despliegue observado para las primarias del partido gobernante,  vemos como muchos funcionarios del gabinete de gobierno usaron con absoluto descaro, los medios públicos nacionales para su  contienda  utilizando su cargo para vociferar como evento estatal, un evento político.

Sumado a la violación de norma que implica que funcionarios ponga a disposición transporte o medios públicos para fines particulares, asistimos a un irrespeto y burla electoral a unas concesiones muy particulares del poder electoral y un discurso coercitivo por parte del gabinete a afirmar " saber quién voto y quien no"

En el caso del Municipio Libertador la situación es más triste y desoladora. Nuestro alcalde se ha olvidado que fue elegido y sólo aparece para hablar de asuntos que sólo competen a su partido.  Este municipio  tiene  una de las tarifas más caras de aseo público,  las tasas más altas de homicidios, la más cara de las ciudades, el mayor número de habitantes de la zona metropolitana y sin duda alguna, el alcalde más ausente.

El país y la ciudad de caracas sufren un mal insólito y triste. Funcionarios que son eternos candidatos y que solo recuerdan su investidura para el uso de los recursos públicos en las campañas.

La ventaja política, no solo vulnera el principio democrático más elemental de todos que reside en la igualdad de condiciones y oportunidades para elegir y ser elegidos, sino que el ejercicio parcializado de su función ha ido  en detrimento de la gestión pública. El alcalde del municipio libertador no ha podido ser acalde porque nunca ha dejado de ser jefe de campaña, el alcalde no ha podido hacer gestión porque está haciendo campaña.

Se viola la norma, se desatiende a los caraqueños y  se vulnera la democracia para hacer campaña por un cargo que solo es usado para hacer aún más campaña. Parcializado de su función ha ido  en detrimento de la gestión pública. El alcalde del municipio libertador no ha podido ser acalde porque nunca ha dejado de ser jefe de campaña, el alcalde no ha podido hacer gestión porque está haciendo campaña.

Se viola la norma, se desatiende a los caraqueños y  se vulnera la democracia para hacer campaña por un cargo que solo es usado para hacer aún más campaña.

Inseguridad Venezolana


La inseguridad ciudadana, ha convertido a muchos venezolanos en exiliados sociales en otros países, ha con desmovilizado a las ciudades, ha impregnado de miedo a nuestra población, y nos ha dado los primeros lugares en el ranking de las ciudades más peligrosas, es hoy por hoy, un cáncer que está enfermando de forma letal a los venezolanos.

Este  problema  que junto a la crisis nos aqueja profundamente, es un fenómeno complejo que tiene su origen en una variedad  de factores económicos, sociales, culturales, familiares, institucionales. El despliegue de la fuerza pública, en el castigo justo y a tiempo de los que violan la ley,  es un componente necesario, pero dada esta complejidad no es por sí sólo la solución. La misma  es igualmente compleja y debe involucrar acciones que contemplan incidir en tales factores.

Uno de estos tantos elementos se encuentra las políticas preventivas para que este fenómeno siga acentuándose y creciendo en la sociedad venezolana. Esta requiere acciones desde el Estado, planificadas a corto, mediano y largo plazo, que contemple la protección de personas en riesgo de incurrir en delitos, políticas sociales que ataquen los problemas de fondo que provoca la violencia,  de manera que la disminución de la violencia solo es posible con políticas integrales que incluyan la educación, la salud, el acceso a la justicia, disminución contra  la pobreza, etc.)

Las políticas sociales hasta ahora aplicadas en el país buscan en la sobrevivencia de nuestras poblaciones más vulnerables, pero no supone la superación de sus condiciones de vulnerabilidad. De igual manera nuestras políticas de seguridad llega, con mucha suerte a la concertación de actores públicos, que establecen protocolos de seguridad para la fiscalización del ciudadano, dejando de lado elementos como, las causas y las consecuencias de la inseguridad en el país.

El análisis integral, objetivo de este fenómeno, la posterior planificación multifactorial de la política pública, puede regresar a nuestras ciudades, las risas y las conversaciones a puerta de casa, puede traer de vuelta a los familiares que extrañamos y puede sacarnos del infortunado ranking de países violentos.

Ineficiencia e irrespeto gubernamental


Este gobierno se ha caracterizado por dos características fundamentales. La ineficiencia y el irrespeto por las leyes. La primera de ellas nos ha convertido en victimas constantes de ciudades abandonadas, supermercados sin comida, familias en luto y una economía hiperinflacionaria.

El segundo elemento nos ha hecho  víctimas de un  gobierno que usa la ley como un manual de sugerencias, y donde los derechos fundamentales se ejercen según el color político de quien la exige.

Ambas han propiciado que el país exportador de petróleo,  de renta media se haya convertido en un importador de alimentos de nuestra canasta básica y en la burla mundial por la escasez.

Los venezolanos somos testigos  de un gobierno que no le importa que los ciudadanos gasten casi todo su salario en alimentos con precios desorbitados, que la mayoría de sus jóvenes se hayan ido del país o estén por irse, que existan cada día historias de robos, asesinatos y secuestros.

Mientras ello sucede la élite política se traslada con escoltas, compra su comida en el exterior, viaja sin divisas autorizadas y habla de un gobierno de calle que solo beneficia a quien está en sus sillas.

Lo grave de su naturaleza de gestión, es que Venezuela  no sólo sufre una de sus peores coyunturas económicas, también estamos en medio de un ataque sin límites a los derechos ciudadanos .

Ante tamaño atropello la defensa no depende de unos pocos, depende de todos aquellos que queremos una ciudad y un país distinto. El reto de los que pensamos que Venezuela merece eficiencia en sus políticas y responsabilidad en su gestión, debe buscar defender  nuestros derechos, exigir la transparencia en nuestros espacios, continuar la búsqueda de la justicia y enfrentamos, en conjunto y al unísono al menoscabo de nuestra democracia.

Venezuela exige de nosotros entender que la unidad obedece a una meta más honorable y más importante que nosotros,  y esa  consiste sacar a Venezuela de esta ineficiencia y de este irrespeto. La unidad no supone olvidar nuestros intereses, pero si supone ponerlos en conjunto para lograr este objetivo.