jueves, 3 de marzo de 2016

Receta ¿revolucionaria?


La economía venezolana está en crisis debido a la creciente deuda externa que este gobierno ha sostenido y que ahora no consigue cómo afrontar. La poca planificación y la inexistencia de ahorro provocaron el derroche de la bonanza petrolera, mientras que el gobierno venezolano aumentaba sus gastos de manera irresponsable. Esa práctica llevó a una emisión monetaria que derivó en espirales inflacionarias, lo cual generó desconfianza en las inversiones y pérdida de credibilidad en la moneda nacional. Por su parte, el control de cambio y los controles de precios se convirtieron en el foco de corrupción administrativa y mercados negros de divisas y bienes.

Eso describe la situación económica de la década de 1980 en Venezuela, situación vivida en nuestra sociedad a partir del llamado “viernes negro”, que derivó en la explosión social que conocemos como el Caracazo.

Paradójicamente, hoy se repite la historia. Quienes están al frente de la “revolución bolivariana”, al parecer, han olvidado sus ideales y solo se enfocan en hundirnos en la catástrofe económica más aguda de nuestra historia republicana.

Lo lamentable de esta revolución, más allá de su hegemonía de poder, sus prácticas totalitarias o su inquebrantable lucha por desconocer a gran parte de la sociedad, es que no usan el gran aparato burocrático que construyeron para cumplir su promesa, la de rescatar la calidad de vida del venezolano.

Es necesario que el gobierno rectifique y cumpla esa promesa de atender lo social y de generar un modelo productivo que nos conduzca a un desarrollo sostenible e inclusivo.

El gasto discrecional del dinero público y el uso de Pdvsa como caja chica lo que hace pensar es que solo les interesa mantenerse en el poder, premiar la corrupción y hacernos más pobres cada vez.

Hace 26 años, el Estado venezolano acudió al FMI como consecuencia de un endeudamiento irresponsable que significó un aumento de la pobreza en Venezuela. Ahora cabe la pregunta: ¿será que la revolución repetirá la misma receta?

Lo que no sabes


La crisis económica venezolana es, sin duda,  una de la más grave que ha atravesado nuestro país en su historia contemporánea. Caracas ha pasado a ser una de las ciudades más inseguras del mundo, y también de las más caras. Transparencia Internacional señala en su informe anual que Venezuela pertenece al grupo de países con mayor opacidad en su gestión gubernamental, acompañado de un alto índice de inflación, escasez y grandes colas para conseguir los productos básicos.

Cada una de las afirmaciones anteriores son, por infortunio, el pan nuestro de cada día. Sabemos por experiencia que cada una de esas características están en nuestro país. La  desesperanza, la apatía y el creciente éxodo se dan de hecho por la certeza de muchos en la irreversibilidad de estos fenómenos.

De manera que hablarle de  crisis, escasez, corrupción e inseguridad es ineficaz, porque usted  ya lo sabe. Quizá lo que aún no sabe es como pensamos los líderes políticos resolverlo.

Es probable que, como otros venezolanos, usted encuentre en Maiquetía la solución más viable para cambiar y mejorar su calidad de vida; esto sin conocer que la Asamblea Nacional tiene potestad reguladora, y es desde allí donde podemos emanar leyes destinadas a mitificar estos problemas de la vida diaria que hoy nos golpea. Quizás también desconoce que esta Institución puede pedir explicaciones de los recursos no declarados, proyectos no culminados y promesas incumplidas.

Ahora bien, la Asamblea por sí sola no puede invertir estas realidades de un plumazo, pero si puede activar los mecanismos para que el cambio empiece a darse. La organización ciudadana, la unidad política y los objetivos claros, pueden darnos la oportunidad de empezar a recuperar espacios de diálogo, espacios de reencuentro, espacios de construcción de un nuevo país.

Lo que quizás no sabe y pretendo ahora hacerle saber, es que el próximo 6 de diciembre podemos dar el giro hacia la Venezuela que usted y yo queremos, con una Asamblea Nacional verdaderamente útil que logre abrir el camino a un futuro mejor; pero el factor más importante, la posibilidad que eso sea posible, solo depende de usted.

EN CAMPAÑA


Los reglamentos administrativos y electorales del país son muy explícitos en ciertas condiciones que deben cumplir los funcionarios públicos venezolanos. Éste  prohíbe entre otras cosas, el uso del patrimonio público    en beneficio de cualquier organización, el uso del cargo para favorecer alguna candidatura y actuar, ostentar o hacer publicidad por alguna parcialidad en ejercicio de sus funciones.

Tras el despliegue observado para las primarias del partido gobernante,  vemos como muchos funcionarios del gabinete de gobierno usaron con absoluto descaro, los medios públicos nacionales para su  contienda  utilizando su cargo para vociferar como evento estatal, un evento político.

Sumado a la violación de norma que implica que funcionarios ponga a disposición transporte o medios públicos para fines particulares, asistimos a un irrespeto y burla electoral a unas concesiones muy particulares del poder electoral y un discurso coercitivo por parte del gabinete a afirmar " saber quién voto y quien no"

En el caso del Municipio Libertador la situación es más triste y desoladora. Nuestro alcalde se ha olvidado que fue elegido y sólo aparece para hablar de asuntos que sólo competen a su partido.  Este municipio  tiene  una de las tarifas más caras de aseo público,  las tasas más altas de homicidios, la más cara de las ciudades, el mayor número de habitantes de la zona metropolitana y sin duda alguna, el alcalde más ausente.

El país y la ciudad de caracas sufren un mal insólito y triste. Funcionarios que son eternos candidatos y que solo recuerdan su investidura para el uso de los recursos públicos en las campañas.

La ventaja política, no solo vulnera el principio democrático más elemental de todos que reside en la igualdad de condiciones y oportunidades para elegir y ser elegidos, sino que el ejercicio parcializado de su función ha ido  en detrimento de la gestión pública. El alcalde del municipio libertador no ha podido ser acalde porque nunca ha dejado de ser jefe de campaña, el alcalde no ha podido hacer gestión porque está haciendo campaña.

Se viola la norma, se desatiende a los caraqueños y  se vulnera la democracia para hacer campaña por un cargo que solo es usado para hacer aún más campaña. Parcializado de su función ha ido  en detrimento de la gestión pública. El alcalde del municipio libertador no ha podido ser acalde porque nunca ha dejado de ser jefe de campaña, el alcalde no ha podido hacer gestión porque está haciendo campaña.

Se viola la norma, se desatiende a los caraqueños y  se vulnera la democracia para hacer campaña por un cargo que solo es usado para hacer aún más campaña.

Inseguridad Venezolana


La inseguridad ciudadana, ha convertido a muchos venezolanos en exiliados sociales en otros países, ha con desmovilizado a las ciudades, ha impregnado de miedo a nuestra población, y nos ha dado los primeros lugares en el ranking de las ciudades más peligrosas, es hoy por hoy, un cáncer que está enfermando de forma letal a los venezolanos.

Este  problema  que junto a la crisis nos aqueja profundamente, es un fenómeno complejo que tiene su origen en una variedad  de factores económicos, sociales, culturales, familiares, institucionales. El despliegue de la fuerza pública, en el castigo justo y a tiempo de los que violan la ley,  es un componente necesario, pero dada esta complejidad no es por sí sólo la solución. La misma  es igualmente compleja y debe involucrar acciones que contemplan incidir en tales factores.

Uno de estos tantos elementos se encuentra las políticas preventivas para que este fenómeno siga acentuándose y creciendo en la sociedad venezolana. Esta requiere acciones desde el Estado, planificadas a corto, mediano y largo plazo, que contemple la protección de personas en riesgo de incurrir en delitos, políticas sociales que ataquen los problemas de fondo que provoca la violencia,  de manera que la disminución de la violencia solo es posible con políticas integrales que incluyan la educación, la salud, el acceso a la justicia, disminución contra  la pobreza, etc.)

Las políticas sociales hasta ahora aplicadas en el país buscan en la sobrevivencia de nuestras poblaciones más vulnerables, pero no supone la superación de sus condiciones de vulnerabilidad. De igual manera nuestras políticas de seguridad llega, con mucha suerte a la concertación de actores públicos, que establecen protocolos de seguridad para la fiscalización del ciudadano, dejando de lado elementos como, las causas y las consecuencias de la inseguridad en el país.

El análisis integral, objetivo de este fenómeno, la posterior planificación multifactorial de la política pública, puede regresar a nuestras ciudades, las risas y las conversaciones a puerta de casa, puede traer de vuelta a los familiares que extrañamos y puede sacarnos del infortunado ranking de países violentos.

Ineficiencia e irrespeto gubernamental


Este gobierno se ha caracterizado por dos características fundamentales. La ineficiencia y el irrespeto por las leyes. La primera de ellas nos ha convertido en victimas constantes de ciudades abandonadas, supermercados sin comida, familias en luto y una economía hiperinflacionaria.

El segundo elemento nos ha hecho  víctimas de un  gobierno que usa la ley como un manual de sugerencias, y donde los derechos fundamentales se ejercen según el color político de quien la exige.

Ambas han propiciado que el país exportador de petróleo,  de renta media se haya convertido en un importador de alimentos de nuestra canasta básica y en la burla mundial por la escasez.

Los venezolanos somos testigos  de un gobierno que no le importa que los ciudadanos gasten casi todo su salario en alimentos con precios desorbitados, que la mayoría de sus jóvenes se hayan ido del país o estén por irse, que existan cada día historias de robos, asesinatos y secuestros.

Mientras ello sucede la élite política se traslada con escoltas, compra su comida en el exterior, viaja sin divisas autorizadas y habla de un gobierno de calle que solo beneficia a quien está en sus sillas.

Lo grave de su naturaleza de gestión, es que Venezuela  no sólo sufre una de sus peores coyunturas económicas, también estamos en medio de un ataque sin límites a los derechos ciudadanos .

Ante tamaño atropello la defensa no depende de unos pocos, depende de todos aquellos que queremos una ciudad y un país distinto. El reto de los que pensamos que Venezuela merece eficiencia en sus políticas y responsabilidad en su gestión, debe buscar defender  nuestros derechos, exigir la transparencia en nuestros espacios, continuar la búsqueda de la justicia y enfrentamos, en conjunto y al unísono al menoscabo de nuestra democracia.

Venezuela exige de nosotros entender que la unidad obedece a una meta más honorable y más importante que nosotros,  y esa  consiste sacar a Venezuela de esta ineficiencia y de este irrespeto. La unidad no supone olvidar nuestros intereses, pero si supone ponerlos en conjunto para lograr este objetivo.

martes, 21 de julio de 2015

LA VISITA DE LA DISCORDIA

Stalin Gonzalez

Por los años setenta, Venezuela gozaba de buena salud democrática. Por aquellos tiempos éramos ejemplos de consolidación política, democracias representativas y gestión pública. A su vez, España, sufría los embates del ocaso de su sistema dictatorial; acababa de “morir” el caudillo y se abrirá para dicha población la oportunidad, y el reto de una transición democrática.

En ese contexto Venezuela, y sus líderes jugaron un papel importante. A través de la internacional socialista, muchos de nuestros antiguos presidentes estrecharon relaciones con los líderes de izquierda españoles, sirvieron de aliados y  asesores para su paso hacia la democracia. Entre esos personajes que forjaron la historia de ese país, se encuentra Felipe González.

Este líder,  fue el primer presidente en la era democrática estando allí trece años, siendo este el mandato más largo en su historia contemporánea. Fue por mucho tiempo Secretario  del partido socialista español  y reconocido por la izquierda latinoamericana, como un líder excepcional para la política Iberoamericana.

Ese hombre hoy reconocido por sus aportes y estilo político, es puesto en duda por la dirigencia del gobierno ,Al parecer sus esfuerzos democráticos hasta ahora reconocidos, son aniquilados por su interés en la defensa de los derechos humanos de los presos políticos venezolanos. Felipe es de repente, corrupto, paramilitar, conspirador, entre otras calificaciones.

¿Sólo es demócrata quien simpatiza con el gobierno y comparte su visión del poder ?
La visita de Felipe González al país y las terribles reacciones por parte de la elite gobernante, sólo deja en evidencia la poca tolerancia a la disidencia,  el miedo a las palabras criticas y al doble raso democrático. La dirigencia gobernante sólo vislumbra como amenaza a aquellas posturas que defienden aquello que va en contra de sus intereses, denuncian como conspiración aquellas opiniones que suponen una critica a su gestión y califican como corruptos aquellos dirigentes que no les rinde cuentas de sus actos.


En este espacio agradezco la visita a Felipe González, ya que su talante democrático dejo en evidencia  la ausencia de este, en algunos líderes de nuestro panorama actual.

CIUDADANOS DE TERCERA

Stalin González

No es primera vez que el Estado deja ver sus costuras en cuanto a la existencia de ciudadanos de distintos tipos. ¿Cuántos venezolanos esperan por el sistema judicial? Cuántos ciudadanos esperan un pronunciamiento  por parte de la defensoría, Cuántos venezolanos esperan por “una pronta respuesta” sin conseguir por parte de las instituciones absolutamente nada. Hoy vemos como el Estado que se ha vuelto uno solo, con una rápida   respuesta y se pronuncia categóricamente en solidaridad por las acusaciones hacia un individuo. ¿No merecemos todos los venezolanos ser tratados de igual forma? ¿No es el principio de la igualdad lo que más se ha reivindicado en este gobierno? ¿No es el legado que tanto se defiende? Por qué entonces el Estado se comporta de diferentes maneras frente a las demandas de los ciudadanos? Tenemos frente a nosotros un Estado que no solo no tiene separación de poderes sino que además opera con discrecionalidad frente a la procedencia política de cada venezolano.

Los derechos no son respetados de la misma forma, los cuerpos de seguridad no actúan de la misma manera frente a todos las protestas, las opciones de recibir prebendas siempre está el filtro del color por el que se vota.


Si en Venezuela existiesen ciudadanos de primera, no hubiera ciudadanos que no hacen colas, que tienen guardaespaldas, que no viajan con CADIVI, que no necesitan boleto para salir del país porque viajan en las avionetas privadas, aquellos que reciben por parte de todo el Estado la solidaridad plena y protección máxima. Luego están los de segunda y tercera, los que se levantan hacer colas de acuerdo al terminal de su cedula para poder comprar alimentos, esos que deben cuidarse ellos mismos la espalda porque si no acaban siendo parte de las estadísticas de muerte porque de las de roba ya son, esos que no tienen posibilidad alguna de salir del país porque no tienen tarjeta de crédito de algún banco del gobierno, o ese que tiene 4 años esperando una sentencia porque habido retardo procesal, esos que al Estado solo les importa cuando se acercan las elecciones