lunes, 2 de marzo de 2015


EL (DES) GOBIERNO

Stalin Gonzalez.

Esta semana nos ha  dejado un sinsabor  con las noticias que hemos escuchado día a día, aún seguimos sorprendidos de las acciones violentas organizadas dirigidas desde el alto gobierno, comenzando por la detención arbitraria de nuestro alcalde metropolitano Antonio Ledezma, y culminando, hasta ahora, con la muerte de algunos jóvenes, incluyendo a un niño de catorce  años  que nos ha hecho dudar que el gobierno entienda la gravedad de sus acciones para la democracia de nuestro país.

Dichos hechos han logrado que por esta semana el pueblo venezolano no hable de colas, de la subida del dólar en SIMADI, de la inseguridad desatada o de la falta de comida, pero no han dejado de existir y esto, sin olvidar  el marcado desmoronamiento de nuestra democracia que son en realidad los problemas más apremiantes del país.

Debemos entender que éste es un gobierno que actúa desesperadamente, que trata de generar una distracción al principal problema de nuestra sociedad, y no es más que la falta recursos para atender las necesidades de los más necesitados. Las colas no han hecho sino aumentar cada día, el costo de la vida afectan cada vez más el bolsillo de todos los venezolanos, es decir, que cada día más se evidencia su incapacidad de administrar los recursos de todos los venezolanos, y que cada día que pasa deterioran más la calidad de vida de nuestro pueblo.

La radicalización del gobierno no pretende más que obviar su responsabilidad en el  principal problema,  que no es otra cosa que el fracaso de su gestión. Este gobierno se ha endeudado paulatinamente  con la banca privada internacional y  ha preferido pagarle a estos banqueros en lugar de destinar eficientemente los recursos para cubrir las necesidades de los venezolanos. La falta de harina, de café, de pañales, de aceite, y pare usted de contar, es responsabilidad directa de este gobierno.

Nuestra democracia está pasando por un momento muy complicado al igual que los ciudadanos que hacemos vida en  ella. Es por ello, que debemos actuar con prudencia y contundencia,  debemos denunciar y actuar para proteger los intereses de todos los venezolanos que aspiran a un cambio, exigirle a este desgobierno debe dejar de actuar en contra de la población y  que acepte su responsabilidad en esta crisis económica en la que nos tiene hundidos.

Es momento que le exijamos al gobierno que la única solución es a través del juego democrático,  que debe aceptar de una vez por todas que en esta sociedad cabemos todos y que todos merecemos un país sin deudas, un país mejor

viernes, 13 de febrero de 2015

Día de la juventud


Stalin González

El día que escribo este texto es 12 de Febrero, día de la Juventud en Venezuela. Un día como este celebramos  que el General José Félix Ribas defendió la ciudad de la Victoria con el apoyo de  unos mil estudiantes  de los colegios y seminarios de la ciudad, que tras una guerra de un día, dicen los textos que empezó a las 8 de la mañana y se alargó hasta finales de la tarde, y con el apoyo  de Vicente Campo Elías y su caballería,  lograron que los realistas se retiraran del combate.

En aquel momento Bolívar le concedió al General Ribas el título de “el Vencedor de los Tiranos”, desde 1947 celebramos este día como el día de la juventud y desde entonces  vemos  como los jóvenes venezolanos son protagonistas en las luchas políticas de este país.

La juventud venezolana no ha cesado de reclamar los derechos que le corresponden, de ser parte de los procesos políticos que hemos atravesado, en  reclamar cambios en la sociedad en la que viven  y ni se han salvado de las exclusiones, discriminaciones ni atropellos de los regímenes que hemos sufrido en nuestra historia contemporánea.

Doscientos años después de esta batalla, Venezuela vuelve a ser sometida, esta vez  por un régimen que se autoerige como vanguardista y democrático, que celebra el día de la juventud como un día importante en la revolución , pero que a la par,  a los jóvenes los  criminaliza, apresa, golpea, tortura y en lamentables casos la fuerza policial los asesina.

Este régimen tiene respuesta al reclamo, la represión y si insisten la cárcel. Una cárcel sin visitas, sin aire natural, con pérdida de noción del tiempo, con amenazas y sin derechos.
Nuestra juventud que,  por reclamar más seguridad para ellos y sus pare , por exigir una Venezuela más democrática y por convertirse , una vez más, en los abanderados de los cambios que exige el país, son llevado a una cárcel que se ha denominado “La tumba”.

La tumba, son numerosas celdas pintadas de blanca y gris, hechos de cemento, sin ventanas, ni luz,  en un sótano de  las fuerza policial de Caracas. Los allí apresados pocas veces ven a luz natural, tienen pocas visitas, solo escuchan la bota militar y el sonido de la rejas. A doscientos un año que los jóvenes  venezolanos  replegaron a las fuerzas patrióticas que nos sometían,  los jóvenes venezolanos son enviados a la tumba.

Pero por ello, La juventud no se amilana. Son ellos y muchos venezolanos que lo acompañamos, los que estamos decididos a cambiar  este país y luchar como siempre lo ha hecho la juventud venezolana por ser libre y soberana.La tumba  y sus creadores serán parte de la historia oscura de este país y los jóvenes venezolanos una vez más protagonistas del  proceso histórico, que harán de esta faceta del régimen, historia.

lunes, 9 de febrero de 2015

Apartheid caraqueño


Stalin González

 El apartheid es parte de los errores de la historia universal contemporánea, donde los ciudadanos del mundo fuimos testigos de la vejación y discriminación que puede cometer un régimen contra los ciudadanos de su propio territorio por condiciones tan insolentes como el color de su piel. Ese desafortunado sistema fue un mecanismo de segregación racial, visto en Suráfrica y Namibia, donde se negaba el acceso a ciertos sitios a personas “de color”.

Mucho agua ha corrido desde entonces y hay numerosos tratados en materia de derechos humanos, libertades civiles y de discriminación racial que prohíben taxativamente el secuestro de derechos a cualquier grupo humano. Sin embargo en la actualidad hay formas más sutiles, pero igual de flagrantes de segregar a una población.

Los caraqueños sufrimos la misma cola, escasez e inflación que sufren el resto de los venezolanos; sin embargo, por decisión unilateral del alcalde Jorge Rodríguez, somos los únicos que no podemos protestar en nuestras calles. El gobernante de la capital ha convertido Caracas en un espacio censurado donde es negada cualquier protesta que no sea “permisada”. El derecho de manifestarse de manera libre y pacífica que está establecido en la Constitución nacional, y de hecho defendido en ocasiones por el régimen, ha sido confiscado sin más razones que un permiso que no figura en ninguna normativa legal y que en la práctica ha imposibilitado la manifestación genuina, pacífica y legítima de los ciudadanos caraqueños.

Los caraqueños hemos sido segregados de nuestros propios espacios y se ha negado uno de lo mas elementales de los derechos: el derecho a exigirlos. El régimen nos ha sometido a un apartheid político, donde aquel que no comulga con su proyecto no puede las protestar en las calles capitalinas. Sin más, el caraqueño tiene negado el acceso a Caracas por el tan solo hecho de no comulgar con la revolución.


La negación del derecho a protesta y del uso de espacios públicos viola la ley, agrede a los caraqueños y contraviene a la democracia. Estamos a tiempo de que el mundo no añada a la historia una nueva forma de segregación. Es momento de que cese el silencio cómplice de los que conforman el Estado y se reivindique el derecho a manifestar a todos aquellos caraqueños

Movimiento Estudiantil


Stalin González

En tiempos electorales universitarios, suele salir a colación el argumento que crítica a la dirigencia estudiantil por participar en la vida política; la presencia de los partidos en la juventud universitaria y de cómo algunos dirigentes estudiantiles  terminan aspirando a cargos de elección popular.

La historia política contemporánea del país ha estado muy involucrada con los movimientos estudiantiles. De hecho, si comparamos los procesos sociales latinoamericanos,reconocemos la  influencia de la Universidad como actor político importante en la dinámica política. “La generación del 28”, en su mayoría pertenecientes a partidos clandestinos, se organizó y luchó contra la dictadura de Gómez;y tuvimos en ellos,  a hombres como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Miguel Otero Silva y Raúl Leoni, que fueron parte de la dirigencia político social de nuestro país.

Si seguimos recorriendo nuestra historia,veremos salir a flote nombres como el de Américo Martin, el Macho Pérez Marcano, Fulgencio Pulgar, entre otros. En esos años, en las Universidades no cesó la formación degeneraciones que llenaron a la sociedad venezolana de debate y de grandes dirigentes forjadores de nuestra historia.

Desde siempre los estudiantes han sido la fuerza inicial de movilización que aglutina a la sociedad. Su participación siempre ha ido de lamano de las organizaciones sociales y políticas; y éstas, de forma histórica y natural, buscan la revitalización de sus liderazgos.
En Venezuela el movimiento estudiantil y las universidades han sido  la principal escuela de formación de la dirigencia política del país. Los estudiantes universitarios fuimos, somos y serán un sector activo de los procesos sociales venezolanos.


El movimiento social universitario  y sus liderazgos natos  son parte del cambio político, del fortalecimiento de los partidos y del  desarrollo social, intelectual, científico y humanístico de cualquier sociedad. Oportuno sea entonces el espacio para fortalecer la democracia universitaria, espejo de nuestra democracia.

viernes, 23 de enero de 2015

Liderazgo democrático

STALIN GONZALEZ - ULTIMAS NOTICIAS
23 de Enero de 205
El 23 de enero de 1958 es una fecha que merece la reflexión política en muchos aspectos, no solo el derrocamiento de la dictadura perezjimenista
El 23 de enero de 1958 es una fecha que merece la reflexión política en muchos aspectos, no solo el derrocamiento de la dictadura perezjimenista. Esta fecha importante para la historia contemporánea de Venezuela también comprende el esfuerzo de liderazgos políticos que puso por encima de sus partidos y objetivos particulares el futuro de una generación que requería cambios.

El derrocamiento cívico-militar que hoy celebramos no fue un acontecimiento que se dio en un día. Fue producto de un largo proceso, que se originó con un plebiscito donde participaron , no sin roces, las fuerzas opositoras; y aunque el régimen se atribuyó la victoria, produjo la descomposición del gabinete gubernamental.

Ese proceso colectivo direccionado caló en un país dominado por el miedo en la posibilidad de una alternativa de país. Poco a poco, los panfletos en las movilizaciones fueron firmados por más hombres y mujeres de diferentes campos de la actividad económica y más ciudadanos de a pie dispuestos a manifestar su rechazo a la dictadura.

Un año después de ir a un plebiscito perdido y de innumerables años de resistencia clandestina y lamentables perdidas, el 21 de noviembre hace quiebre el régimen y se realiza una huelga general, convocada por los diversos partidos, que junto con la sociedad civil fue el pistoletazo de apoyo para las Fuerzas Armadas. Dos días después, el dictador Pérez Jiménez decide abandonar el país, con lo que se le da pie a la etapa democrática venezolana.

El país de 1958 a este tiene muchas diferencias, pero valga recordar el inicio de la democracia para recuperarla. El proceso ni se da en un día ni es posible si se premian los intereses particulares. Un día como hoy merece reflexionar sobre el compromiso que tenemos la dirigencia de la unidad en mostrarle al país la alternativa a este régimen de anarquía irresponsabilidad y burla.

Hoy, a 57 años del derrocamiento de la dictadura, es momento de retomar las iniciativas por la unidad y salgamos juntos, con la sociedad civil, por la democracia venezolana.

lunes, 12 de enero de 2015

Elegir y ser elegido


STALIN GONZÁLEZ | Ultimas Noticias, El Columnero, Su Noticiero
9 de Enero de 2015

El concepto básico de la democracia es que cualquier ciudadano puede elegir y ser elegido. Esto es lo que diferencia a este sistema político de otros, ya que la única condición para poder detentar el poder es ser electo por sus congéneres, independientemente de sus condición social, religiosa o de otra índole

El concepto básico de la democracia es que cualquier ciudadano puede elegir y ser elegido. Esto es lo que diferencia a este sistema político de otros, ya que la única condición para poder detentar el poder es ser electo por sus congéneres, independientemente de sus condición social, religiosa o de otra índole.

En los tiempos contemporáneos, esta premisa básica fue reconfigurada, siendo elegidos aquellos que deciden dedicarse a la vida pública, y a través de grupos sociales y políticos se decide quiénes tienen el talento para ser elegido, dejándole a la mayoría solo la capacidad para opinar sobre cuáles de éstos les parece más oportuno para delegarles sus asuntos. Ello fue, por mucho tiempo, parte de la democracia representativa, y la idea de elegir sobre aquellos que decidían los partidos la premisa del sistema.

Dicha práctica devengó en que las opiniones de la mayoría fueron minimizadas, ignoradas o menospreciadas, desvirtuando en su camino la idea más básica de todas, el derecho que tiene cualquier ciudadano a elegir.

La vida de los partidos y del sistema democrático se vio duramente sacrificada por esta falta de legitimidad popular, y la necesidad de nuevas herramientas participativas de la vida política entró en juego. En el mundo político, las primarias figuraron como una herramienta valiosa para legitimar entre las bases sociales quiénes pueden ser elegidos y ha sido una forma de oxigenar los grupos democráticos.

Las primarias electorales han sido el mecanismo más propicio para avanzar en la democratización de la vida pública y hacer más transparente la toma de decisiones. A su vez, los candidatos así elegidos están arropados con una legitimidad social mucho más robusta que candidatos elegidos en acuerdos.
Los disensos producto de las diferentes posturas planteadas, más que divisiones, visualizan las naturales diferencias existentes en una sociedad y enriquecen las futuras propuestas políticas resultantes de dicha elección.

La posibilidad de que cualquiera pueda ser elegido y la capacidad de que los ciudadanos tengan voz para elegir tiene más ventajas que desventajas y tiene además un argumento fundamental: es la base del sistema democrático y debe ser la vía para recuperar la democracia.


Casta revolucionaria


STALIN GONZÁLEZ |ULTIMAS NOTICIAS - EL COLUMNERO - SU NOTICIERO
26 de Diciembre de 2014
La revolución nos propuso y Venezuela aceptó un cambio fundamental, el cambio constitucional
La revolución nos propuso y Venezuela aceptó un cambio fundamental, el cambio constitucional. Como celebramos hace poco, nuestra Constitución fue modificada en aras de hacer nuestra democracia más social, más descentralizada y, más participativa. A esta se le agregaron incluso nuevos mecanismos políticos que permitirán nuevas formas de participar y el carisma del entonces Presidente parecía, para algunos, la entrada de una nueva forma de hacer política.

Con la crisis de los partidos tradicionales, todo estuvo a favor para que los líderes de la revolución se apersonaran como los únicos del respeto de la Constitución, y cuando encontraron oportunidad se erigieron como los únicos garantes de la patria, de la ética bolivariana y de la honestidad política. Se conformaba así, de forma paralela, un marco jurídico más amplio con una casta política cada vez más cerrada.

Hoy, tras 15 años de proceso bolivariano, nos encontramos con esa casta política imposibilitada de contrarrestar los numerosos casos de corrupción en los que se han visto tocados sus líderes. Somos testigos de cómo los personeros de la honestidad política están solicitados por fuerzas policiales extranjeras, tienen niñeras armadas y pasan por alto el robo a todos los venezolanos con empresas de maletín.

Hoy vemos cómo los garantes de la ética bolivariana se burlan de la Constitución que una vez propusieron, para garantizarle el puesto al aliado político. Los funcionarios responsables de fiscalizar al Estado en la obligación de sus derechos le deben su cargo a quienes deben fiscalizar. La ética bolivariana se ve burlada en cada en cada interpretación sesgada a una ley, en cada omisión a delito, en cada derecho negado.

La democracia es vilipendiada, ignorada y burlada por estos funcionarios cada vez que lo que establece no va de acuerdo con sus ambiciones políticas. Se persigue a estudiantes, se inhabilitan funcionarios, se desprecia al que discrepa. La participación política es chantajeada por la opción política y las consultas populares evitadas de un plumazo. Esta casta habla de honestidad, ética y pueblo pero al delito lo olvida, a la ley la manipula y al pueblo lo ignora.