lunes, 3 de noviembre de 2014

El reto electoral


STALIN GONZÁLEZ | ÚLTIMAS NOTICIAS - SU NOTICIERO - EL COLUMNERO
31 de Octubre de 2014
La capacidad de elegir es la vía más elemental de participación política y la concreción de la soberanía que reside en la ciudadanía.
La capacidad de elegir es la vía más elemental de participación política y la concreción de la soberanía que reside en la ciudadanía. En Venezuela, el Poder Electoral nace de la creación de una arquitectura institucional, donde la consulta a los ciudadanos sobre los asuntos públicos transcendentales se convierte en un eje de su sistema democrático.

Es el Consejo Nacional Electoral la institución que dirige y vela por ese propósito en el país. Es el ente encargado de garantizar que los mecanismos presentes en nuestra Constitución, ya sea para la consulta pública, la renovación de cargos o la derogación de los mismos, sean de fácil activación ciudadana y que el proceso transmita confianza en los resultados obtenidos.

Ese poder garantiza tales objetivos siempre y cuando ejerza sus funciones con transparencia, equidad e imparcialidad; a través de ellos se gana la credibilidad y la legitimidad para ser el intermediador de los intereses que comprenden la ciudadanía y sus élites políticas. Son tan importantes que la ausencia de ellos sacrifica la credibilidad institucional del poder, debilita el valor del sufragio como herramienta participativa y, por ende, aminora nuestra democracia.

Y ha sido su ausencia lo que ha puesto a Venezuela frente a una decadencia democrática. El Poder Electoral venezolano se convirtió en un órgano legitimador de procesos comiciales que han sido viciados por el personalismo, el desbalance y la opacidad. Nuestras elecciones son motivo de desconfianza y, lejos de ser una vía de resolución de pugnas políticas, es el motivador de estas. 

El vencimiento de funciones de los rectores y su venidera renovación nos pone en la oportunidad de exigir que los que dirigen ese organismo lo reconduzcan a la necesaria neutralidad institucional. Es menester de la sociedad civil postular a aquellos ciudadanos imparciales e independientes que puedan llevar esa labor, y también es nuestro deber exigir y controlar las postulaciones y posteriores nombramientos con estos propósitos.


Los nuevos rectores tienen como reto y como obligación restituirles a los venezolanos un proceso electoral libre, justo y transparente, deben regresarle al voto su justo valor en el imaginario de la ciudadanía venezolana y renovar así nuestra democracia.

 Prioridad Gubernamental


STALIN GONZÁLEZ / SU NOTICIERO - EL COLUMNERO

24 de Octubre de 2014

En la última sesión parlamentaria, como todos los años, el Ministro de Economía y Finanzas presento ante la Asamblea Nacional el proyecto del presupuesto nacional para el año siguiente, es decir, el encargado de dirigir  nuestro dinero, nos presentó en donde creen y cómo,  se debe conducir nuestros recursos el año venidero.

En un país donde los ciudadanos padecemos de una grave situación económica y de inseguridad, podría inferirse que ambos sectores serán prioritariamente atacados. Por un lado se creería, por pura lógica, que el gobierno reflexionaría sobre los errores incurridos el año anterior. Por otra parte, podríamos inferir que las políticas de la seguridad ciudadana se llevará parte de los esfuerzos de la nueva gestión.

Pues bien, este año no sólo presupuestaron gastar menos, sino que sigue la misma lógica de gastos opacos e irresponsables. Los últimos años la planificación presupuestaria ha sido mucho menor a lo realmente gastado, siendo la mayoría aprobado por créditos adicionales;  y dichos créditos se convierten en un presupuesto paralelo y discrecional. En el 2013 el presupuesto fue de 396.406 millones, en el 2014 de 552.632 y ahora nos presentan una cifra de 741 mil, siendo todas insuficientes, gastándose a mediano plazo mucho más.

El presupuesto inicial de la nación, para el 2014, estaba establecido en 552.632 millones, sin embargo, ha registrado un incremento de 73% con la aprobación por parte de la Asamblea Nacional de 402.556 millones en 214 créditos adicionales durante el presente ejercicio fiscal. De esta forma, se han gastado un total de 955.188 millones, en lo que va de año, y de seguir esta tendencia, el presupuesto público podría alcanzar más del billón de bolívares al cierre del 2014.  Para el año 2015, y con la inflación en ascenso,  el gobierno ha solicitado mucho menos de lo que has gastado hasta ahora, por lo que suponemos que el venidero año ni se reducirá el gasto público, ni su opacidad.

Ya sabiendo que de antemano será insuficiente, consideremos cuanto se destinó a la seguridad ciudadana. Este año al Ministerio  del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia y Paz les fueron aprobados 94.2 millardos, es decir, el 13% del presupuesto de la nación. De esos 94.2 millardos,  solo 29 millardos están destinados  en proyectos de seguridad ciudadana, es  decir el 0.02% del presupuesto ministerial.

Venezuela comprende en su territorio cinco de las ciudades más inseguras del mundo, la mayoría de sus ciudadanos revela que se siente inseguros en sus ciudades y la tasa de homicidios no para de aumentar. Ante este realidad, el Ministerio cuya función es “garantizar la seguridad y protección integral de los ciudadanos contra hechos delictivos, accidentes y calamidades” ha propuesto no dedicarle cada vez menos dinero a la seguridad de los venezolanos.

Venezuela está sumida en la violencia  y  su solución empieza por el reconocimiento del problema por parte de las instituciones competentes, en el diseño de una política pública integral que vea la violencia en su complejidad, desde la violencia interpersonal hasta el retardo procesal, en la voluntad para coordinar con todos los actores en la ejecución de dicha política y en la evaluación transparente y sincera de esta  gestión.


Sin embargo, la superación de los vicios que nos ha llevado al colapso parece no ser una preocupación para el tren gubermanental. Asimismo, la tranquilidad de los venezolanos y garantizarles la vida y la paz, no es su prioridad.

viernes, 17 de octubre de 2014

A dedo


STALIN GONZÁLEZ | Últimas Noticias.
17 de Octubre de 2014

Este robo de competencias viola otras normas y reglamentos de nuestra arquitectura jurídica, ya que sacrifica de forma importante el sistema descentralizado establecido en la Constitución
El artículo 5 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela sentencia de forma inequívoca y tajante que la soberanía popular reside en el pueblo venezolano y que éste la ejerce de forma directa o indirecta por medio del sufragio, es decir, que aquellos que representamos la soberanía popular debemos ser elegidos de forma directa y/o indirecta.

Este principio jurídico que pudiera ser absurdo resaltar en un escrito para ustedes, no lo es tanto por su continua violación por parte de la élite gubernamental comandada por el Psuv. Desde 2008, cuando la oposición ganó la Alcaldía Metropolitana, el Gobierno ha creado instituciones fantasmas y cargos paralelos que tienen como único fin restarle competencias a estos cargos ganados por la otra opción política.

Este robo de competencias viola otras normas y reglamentos de nuestra arquitectura jurídica, ya que sacrifica de forma importante el sistema descentralizado establecido en la Constitución, sistema logrado tras largos esfuerzos por parte de la sociedad venezolana en la distribución más equitativa del poder público a lo largo del territorio nacional. Las corporaciones, gobernaciones y autoridades hoy creadas a gusto del proceso personalista y dogmático, sacrifican pues, dos principios de nuestra Constitución; la descentralización y la fuente de nuestra soberanía popular.

La afección del poder por el poder ha favorecido que el voto de todos los venezolanos sea irrespetado y menospreciado. De igual manera ha logrado que esta nube de cargos opacos, elegidos a dedo, propicie el reciclaje de liderazgos, la opacidad de la gestión y la probable cadena de favores a la dirigencia partidista a quien finalmente les deben sus puestos.

Parte de los cambios que requerimos en este país es la recuperación de la institucionalidad venezolana, y eso pasa por el cese de estas parainstituciones que están al servicio de la propaganda. Cuando los venezolanos deciden brindarle la oportunidad a la alternativa política de gestionar sus asuntos públicos, el Gobierno ha irrespetado esta decisión y proclama además que lo hace por el bien del pueblo venezolano, es decir, afirma que hace algo por el país destruyéndolo.

viernes, 10 de octubre de 2014

Los políticos de oficio


STALIN GONZALEZ - EL COLUMNERO
10 de Octubre de 2014

Para quienes elegimos la política como oficio tenemos un gran compromiso; nuestro norte es el servicio a los ciudadanos y el bienestar común, por lo que nuestra actuación debe contener aquellos valores que consideramos elementales en nuestra convivencia social y convencidos en estos tiempos que los que solo es posible en democracia; los valores a defender y regir es el debate, el reconocimiento por el otro y la transparencia de nuestra acción.

 El debate es el motor del  político demócrata.  La coexistencia de las diferentes formas de ver una sociedad es posible tras  un  intercambio de las ideas que la sostienen. Por otro lado,  la historia de este  oficio y su principal naturaleza obedece a la argumentación de los proyectos que se defienden y por ende su defensa en diferentes espacios.

Por su parte el reconocimiento del otro es la base de la convivencia; no es posible el oficio político sin entender la existencia de otras posibilidades de hacer política, de entender la sociedad y de quienes la comprenden.

La transparencia es de los valores políticos menos ejercidos a cabalidad y la razón fundamental de la desacreditación del político.  Esta consiste no solo en la honestidad en nuestras acciones, sino también la comunicación fluida de la intención de éstas, así como el acceso  a nuestra gestión, administración entre otras. La confianza ciudadana está basada fundamentalmente en esta premisa, siendo esta la exigencia fundamental de la ciudadanía global en los dirigentes, las administraciones públicas y al sistema político en general.

La no existencia de alguno de estos valores compromete de forma importante nuestro oficio político y con ello la credibilidad que tienen de nosotros los ciudadanos. Por otro lado la no existencia de estos valores niega la política y nuestra vocación democrática. Creo  en este momento  no solo es necesario revindicar el oficio sino también  los valores que deben contenerlo.  La preocupación por lo público merece la injerencia de todos los ciudadanos, pero su administración merece de aquellos que tienen vocación al servicio del otro y para ello creo aún más necesario defender los valores que deben comprenderla.

El debate como método de resolución de nuestras diferencias, la tolerancia como fórmula de una sociedad más justa, y la transparencia como lógica de gestión pública debe ser  nuestro  compromiso con los ciudadanos  para construir un  territorio de paz, de respeto y de democracia.

viernes, 3 de octubre de 2014

Renovación de poderes


STALIN GONZÁLEZ | ULTIMA NOTICIAS.
03 de Octubre de 2014

La división de poderes es el corazón de la democracia y el garante de la misma.

El sistema de contrapesos, la capacidad de controlar, fiscalizar la actuación de los diferentes poderes que conforman al Estado, es el mecanismo que, se ha comprobado en la mayoría de los sistemas democráticos, es la forma que mantiene el sistema político en el camino democrático.

Las nuevas postulaciones, producto de los puestos vencidos en varias instituciones del país, es una oportunidad para acercarnos juntos a una solución pacífica de la presente crisis, y para recuperar la institucionalidad democrática que nos debe representar a todos. El proceso que debemos transitar para hacerla efectiva requiere de la voluntad de diálogo de todos los factores, que pudiera ser un primer paso para el necesario reconocimiento de todos los factores en este país, facilitando la reconciliación nacional.

Dicha renovación requiere un procedimiento que ha sido claramente establecido en la Constitución, en la cual exige la inclusión de la sociedad civil, la idoneidad de los candidatos, su imparcialidad política, y la construcción de consensos en la Asamblea Nacional. Con respecto a ello la Constitución es muy clara; las personas que integren nuestras instituciones no pueden estar vinculadas a ningún partido político y debe ser un llamado al diálogo político y social, incluyente y plural.

El respeto a estos principios, así como la idoneidad de los candidatos, es deber todos los venezolanos. Cada ciudadano de este país merece y debe ejercer su derecho a la transparencia y a la imparcialidad de sus instituciones. Los futuros profesionales que sean investidos con los nuevos cargos a ser renovados tienen una importante responsabilidad, depende de ellos el equilibrio de nuestro país. Venezuela suma a la crisis económica una decadencia de la forma de hacer política, y vemos con tristeza funcionarios que responden a la ineficiencia, la corrupción y a la burocracia. Debemos revertir ese proceso. Debemos reinstitucionalizar al país y recuperar las instituciones y el sistema democrático.

Exhortemos a la inscripción de la sociedad civil en los comités, participemos en el proceso de renovación y exijamos al unísono la designación de cargos sin cuotas ni opacidad.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Gobierno sin culpas

STALIN GONZÁLEZ / EL COLUMNERO
26 de Septiembre de 2014

 El día de hoy usted  si despertó en algún lugar de Venezuela tiene la certeza que pasara parte de su tiempo buscando alguna medicina, algún alimento o algún artículo de higiene personal; en esa búsqueda también estará atento a que si consigue algunos de estos artículos no podrá avisarle a sus amigos en público, porque con seguridad podría ser robado. También sabe que al finalizar esta jornada y llegar a su casa, ésta probablemente este sin luz o sin agua o sin ambos.

Esta situación denigrante a la que lo han sometido a usted y a todos los venezolanos, los responsables de la gestión de todo aquello de lo que carecemos tienen interesantes respuestas. La abrumadora escasez de cosas tan elementales como las medicinas o los alimentos, el causante son los maleantes, las mafias, los conspiradores, usted porque consume mucho, la burguesía, por supuesto de la mano con el imperio.

La falta de los servicios básicos  ha sido causada por una iguana, tiros al blanco, continuos saboteos y macabros empleados que han decidido quebrar la plataforma de ambas empresas.  De igual forma la emergencia sanitaria que atraviesa los hospitales del país se debe en primer orden a  una guerra bacteriológica y en segundo orden a las políticas de “la cuarta”.

Es decir, tras quince años en manos de una opción política los responsables de todas estas carencias se deben a todos menos a quienes nos gobierna. No solo ello, sino que  la iguana, los cajeros del supermercado, usted que insiste en comer, medicarse y bañarse tienen que ser los protagonistas de insultos, degradaciones y múltiples historias conspirativas porque deja en evidencia un modelo ineficiente.

La culpa de esta crisis social en la que estamos sometidos cada uno  de los venezolanos tiene un solo culpable y no hay propaganda, cadena u  amenaza que pueda disimular esta realidad.  el gobierno aún está a tiempo de redimirse con usted y con todos los venezolanos, puede pedirle disculpas por acusarle de acaparador, bachaquero, comerciante corrupto o empleado saboteador; puede asumir su responsabilidad en este caos en que nos ha sumido a todos y puede también pensar en algunos correctivos para mejorar la situación.

También usted puede, en caso que insista en guerras, conspiraciones y asumirse en un gobierno sin culpas,  manifestar, organizarse y reclamar incesantemente por un mejor país y en un futuro por  otro gobierno.  

viernes, 19 de septiembre de 2014

Asamblea a oscuras


STALIN GONZÁLEZ | ULTIMAS NOTICIAS
19 de Septiembre de 2014
El país requiere recuperar la calidad democrática, recuperar el ejercicio deliberativo tanto dentro de la Asamblea Nacional como fuera de ella
Dadas las características de nuestra democracia, según lo que consagra la Constitución, nuestras instituciones políticas deben hacer especial énfasis en la participación ciudadana y la principal vía para que esto sea posible es la transparencia.

El acceso a la información, fundamental para un ejercicio transparente y democrático, tiene muchos obstáculos en las instituciones públicas venezolanas. Al hablar de la Asamblea Nacional, el orden del día, los créditos e incluso el diario de debate resulta para un parlamentario en funciones (al menos de la oposición) complicado de acceder, por lo que a un ciudadano común conseguir información le resulta casi imposible.

La falta de agenda posibilita anteponer los intereses del partido, de la bancada y del presidente a los intereses nacionales. Asimismo, la falta de fiscalización nos ha llevado a un crecimiento exagerado del gasto público, tanto que este año gastaremos el doble de lo que gastamos el año pasado y ninguno de los venezolanos sabrá a ciencia cierta el destino de todos esos recursos.

El deber de los parlamentarios debe ser ejercer un contrapeso al gobierno ejecutivo, pero actualmente es la audiencia dócil del líder de turno, el ejercicio dialogante es cada vez más sordo y el Poder Legislativo cada día está más sometido al líder del partido oficial. 

La opacidad gubernamental posibilita un poder sin control y ello no es democrático ni participativo ni protagónico. La labor del legislativo es legislar, controlar y ser la correa de transmisión de la sociedad civil. El país requiere recuperar la calidad democrática, recuperar el ejercicio deliberativo tanto dentro de la Asamblea Nacional como fuera de ella.

Un país que se denomina participativo y protagónico debe perfilar sus instituciones a la inclusión de la sociedad civil en sus deliberaciones, debe poder acceder a su agenda, a sus gastos y a sus responsabilidades. De la apertura de la Asamblea depende retomar el control del gasto y la gestión pública y la recuperación de la institucionalidad legislativa es la vía para lograrlo. 

Creo que tenemos una deuda por delante con el sistema democrático venezolano y la participación ciudadana es el escenario real y más cercano posible para recuperar lo que hoy está en manos de la opacidad.