domingo, 2 de marzo de 2014

AL TROVADOR


Son menudos los recuerdos de mi infancia en las cuales tu música me acompañó, marcando mi forma de concebir el mundo, la política y la manera de entender cuál sería mi posición en ambas. Crecí entre el 23 de Enero y  el centro de Caracas, al calor de las luchas sindicales de mis padres, dirigentes de izquierda, que  hicieron parte de mi la revolución cubana y  la esperanza del modelo  socialista,  así como las críticas a  la falta de libertades, el estancamiento económico y la hiper-burocratización del Estado, que conllevaron al  colapso de este sistema.

Cuando ingresé a la universidad, a la UCV, la militancia en un partido de izquierda siguió siendo mi escuela  en la  lucha por las reivindicaciones sociales, por la mejor calidad de vida de todos los venezolanos, por la búsqueda de una vía democrática y socialista que mitigara las amplias desigualdades en el país, que dignificara la vida de esos “tierrúos“ a los que haces referencia, que se acabara la corrupción.

Nada de lo esperado vi en la figura de aquel carismático, pero al fin y al cabo dirigente militar,  que invadió la historia de Venezuela en 1992, y que en medio de inevitable colapso de los partidos tradicionales se abrió camino para traernos su revolución... Nada de ello  sigo viendo ya después de 15 años en el poder de la maquinaria bolivariana, en la cual, lejos de superar aquellos errores que el socialismo en sus fracasadas experiencias nos advirtió, se repiten de forma tan irrestricta que parecen  una gestión calcadas de un panfleto propagandístico brezheviano.

Leía en tu carta dirigida a Blades, que la “revolución es un vuelco, una ruptura, un cambio abrupto de perspectiva”,  así lo también lo creo, y pensando en la revolución bolivariana, es interesante evaluar el devenir de la misma a la luz del concepto que esgrimes.

Podríamos señalar que en efecto, nuestra Constitución fue modificada, le cambiamos el apellido con la esperanza que fuera más participativa y protagónica. Nuestra forma de hacer política efectivamente ha dado un gran vuelco. Lo actores políticos que no estamos de acuerdo con los planteamientos del gobierno, ahora somos perseguidos, vigilados, catalogados como fascistas, apátridas, burgueses o traidores.

La economía Silvio, esa estructura fundamental en la cual deriva el sistema, parece que no ha dado muchas vueltas. Nuestra economía depende, cada vez más, de la renta petrolera , y como nota curiosa manteniendo la venta de barriles  al archienemigo, que en estas materias no denominan "imperio", sino socio comercial. Hoy por hoy somos incapaces, aún con las innumerables empresas expropiadas, de producir los productos básicos de nuestra canasta alimentaria.

La devaluación, subidas de IVA , la corrupción, así como  la falta de comida siguen siendo preocupaciones de la mayoría (chavistas y opositores) que resuenan en nuestras calles y golpean nuestros bolsillos.

En la misma carta decías "el tiempo ha pasado, nos recuerda Blades, pero los derechistas venezolanos llaman “los tierrúos” a esos pobres sin zapatos que ellos explotan en el siglo XXI. Es imposible que una revolución haga felices a los dos grupos, porque la revolución va a dar justicia, y hacer justicia no es una fiesta de cumpleaños."

Las revoluciones efectivamente no pueden hacerle justicia a todos, pero me hubiese gustado ver justicia en la mayoría. Estos quince años en el poder del llamado "socialismo del siglo XXI", la tasa de violencia en el  país ha aumentado geométricamente, muriendo sin distingo de clase miles de venezolanos. Los hospitales no tienen insumos, médicos, ni espacios adecuados; los maestros no tienen contratos fijos ni salarios acordes, las universidades autónomas no tienen presupuesto.

Silvio, en Venezuela se están torturando estudiantes, que pueden ser tus hijos, sólo por pensar diferente, sólo por querer anaqueles llenos de comida, por exigir tener un empleo digno y una oportunidad de superación.

Me pregunto Silvio, a cuál justicia te refieres, quizás llamas justicia a emprender un plan para hacer remodelaciones a los bloques del 23 de Enero y dejar las mismas a la mitad porque los responsables de las obras se robaron el dinero. Quizás llamas justicia al prometer el saneamiento del Río Guaire y que todavía esté contaminado porque de nuevo se robaron el dinero.

He de suponer que la justicia a la cual refieres, implica que la Guardia Nacional asesine a venezolanos que protestan pacíficamente su descontento, legítimo, por un gobierno que cada día habla más y hace menos. También supongo que lo "justo" es que los venezolanos pasemos horas de cola para conseguir comida y que debemos llegar a la libreta de racionamiento con la cual estás bien familiarizado, pero que no usas porque gozas del favor de los Castro.

Como ves Silvio, más que cambios abruptos, rupturas y vuelcos lo que veo son terribles continuidades. Venezuela continúa con desigualdad, pobreza, corrupción y con la dependencia económica que queríamos combatir hace años.

Creo que durante toda mi vida has acompañado  mis luchas porque hemos aspirado a vivir en un mundo más justo.  La diferencia es, creo, que busco un sistema donde la libertad y la justicia social puedan entenderse, en cambio tú Silvio, decidiste  defender tu sistema a secas.

Este gobierno, al igual que el cubano, los cuales defiendes, han usado la esperanza de un pueblo para ser oprimirlos, negarlos, ignorarlos, como en cualquier sistema capitalista salvaje imaginado.

 "...ojalá que el deseo se vaya tras de ti, a tu viejo gobierno de difuntos y flores..."

Además, los venezolanos tenemos un valor que entiendo que no comprendas, pues la revolución cubana no lo ha permitido vivirlo, que es la democracia. Más allá de la discusión de la revolución o no, quiero, espero y lucho por mantener el sistema democrático. Ninguna revolución, excepto la Francesa ha traído democracia y libertad, siempre son la excusa de unos cuantos ansiosos de poder.

La gestión del discenso, la posibilidad de alternancia, de pluralidad política, la separación del gobierno-partido- estado, de elegir y ser elegido, son elementos que no he de sacrificar, porque creo, y numerosas experiencias en el mundo lo confirman, que si hay alguna vía exitosa para reducir desigualdades, vencer la pobreza y limitar a los poderes, es la democracia.

Para mí, Silvio, antes de ser de izquierda, hay que ser demócrata.

Resulta una cachetada a la historia, que los que una vez resultaron oprimidos ahora detentan el poder para oprimir, no para liberar a nuestro pueblo, sino para sumirlo en su ira y sentimientos de venganza personal.
Es una contradicción que los antiguos líderes estudiantes, leedores de Marx , críticos de la URSS , hijos de desaparecidos y torturados por dictaduras de antaño, sean los dedos que señalan a los estudiantes , dirigiendo  su mirada de desprecio  y sentenciando a  la represión a  una generación que nada tiene de responsable por los acontecimientos del pasado.

"...Un bello arcángel aletea
junto a un gran pájaro de hierro.
Procura que un hombre lo vea
para ahuyentar cien mil destierros.
Pero el arcángel se sofoca
y un ala azul se le lastima
y el ave negra abre la boca
cuando atraviesan Hiroshima..."

No puedo quedarme de brazos cruzados mientras  un poder totalitario,  económicamente estancado y moralmente insolvente hace mi país añicos, en nombre de un socialismo lleno de sentimiento nostálgico y vacío de libertad y justicia social. Yo no abandono mis ideales, en esta CITA, sigo al  lado de los ángeles, enfrentando al señor de cañones, los balcones de Venezuela están llenos de gente gritando: esta es mi lucha, y juntos nos enfrentamos por alcanzar la verdadera libertad.


Stalin González

martes, 25 de febrero de 2014

Elefante blanco

STALIN GONZÁLEZ | ULTIMAS NOTICIAS
21 de Febrero de 2014
Muchísimos venezolanos estamos cansados de sufrir las consecuencias de la mala gestión del Gobierno, de la permanente terquedad a reconocer sus errores y del irrespeto hacia los venezolanos que no estamos deacuerdo con su proyecto político.
La inseguridad y la crisis económica han sido el detonante para que muchos estudiantes, amas de casa y venezolanos en general hayan salido a la calle, en su legítimo derecho, desde hace quince días exigiendo cambios.

A esa contundente expresión de malestar, los venezolanos fueron respondidos con actuaciones desmedidas de represión por parte de las fuerzas públicas y de colectivos afectos a la revolución. Las responsabilidades de las fuerzas públicas serán denunciadas ante las autoridades competentes y exigiremos la investigación y correspondientes medidas con aquellos funcionarios que irrespetaron su uniforme, la ley y al prójimo. Sin embargo, los colectivos son grupos civiles, armados y descontrolados. Muchos venezolanos estamos cometiendo el error de aprender a vivir con la violencia. No solo se trata de la inseguridad informal, esa que nos deja sin bienes, incluso muchas veces nos quita la vida por ellos, sino también estamos conviviendo con una de muchas más facetas. Me refiero a la violencia que sufren comunidades sitiadas por grupos armados que deciden a discreción las normas de convivencia, la violencia política cuando expresamos una opinión divergente en espacios que alguno pueda considerar oficial o inconveniente, a la violencia discursiva cuando somos constantemente menospreciados y ofendidos en discursos, programas, alocuciones , en persona y en redes sociales y aquella que dispara contra la sociedad civil que decide salir a la calle para expresar su malestar.

El Gobierno tiene un elefante blanco en la sala del cual no quiere hablar y los venezolanos necesitamos no solo que hable de él, sino también que lo desarme. Los colectivos tienen culpa importante de la violencia que se vive en nuestras calles y de la intolerancia que sufrimos gran parte de los venezolanos. Si quiere paz, debe empezar por asumir la poca capacidad de control que tiene sobre esos grupos y coordinar estrategias que los neutralice.

El Estado es el responsable de resguardar la vida de los venezolanos; para ello, debe controlar y desarmar a los colectivos.



viernes, 7 de febrero de 2014

Evadir la culpa


STALIN GONZÁLEZ | ULTIMAS NOTICIAS
7 de Febrero de 2014

Es así como, para el doloroso problema de la seguridad, el Presidente del país acusa a los medios de comunicación por la violencia que ronda nuestras calles, olvidando la impunidad del sistema de justicia, la anarquía en nuestro sistema penitenciario y los vicios en nuestras fuerzas policiales
Luego de quince años de gestión revolucionaria, Venezuela figura entre los países más inseguros del mundo, uno de los pocos que sufre una alta tasa de inflación, un importante índice de desabastecimiento y un déficit en sus prácticas democráticas. Al ver este panorama, uno podría suponer que los líderes revolucionarios asumirían que “sus objetivos no fueron alcanzados” y que buscarían formas alternativas y alianzas democráticas para salir de tan variados dramas, pero el único objetivo que se han planteado es buscar un culpable fuera de la gestión.

Es así como, para el doloroso problema de la seguridad, el Presidente del país acusa a los medios de comunicación por la violencia que ronda nuestras calles, olvidando la impunidad del sistema de justicia, la anarquía en nuestro sistema penitenciario y los vicios en nuestras fuerzas policiales, todos ellos más determinantes en las tasas de homicidios que la novela donde la protagonista mató a su mamá.

En lo económico, la crisis por la que atravesamos es, según el Gobierno, originada por unos malvados viajeros que quiebran el país por el uso indiscriminado de tres mil dólares. El porcentaje de consumo en el exterior por tarjetas de crédito no supera siquiera 5% de los consumos del extinto Cadivi, el resto fue gastado por empresas importadoras cuya aprobación para la adquisición de divisas fue por un ente gubernamental, de manera que el acento de nuestra inestabilidad cambiaria residiría tanto en el importador que pidió las divisas como el funcionario que se las concedió.

Es evidente el acaparamiento y la especulación presente en nuestra economía, pero dudo que sea lo suficientemente potente para desabastecer a nivel nacional 40 productos. La guerra económica, como predican los funcionarios del Gobierno, parece originarse en los retrasos en la compra de materias primas con trámites burocráticos, en la creación de leyes que reducen las posibilidades de reinversión, y en la expropiación de empresas para dejarlas improductivas.

Si las novelas venezolanas fueran escritas por Delcy Rodríguez, no viajara ni un solo venezolano al exterior y la distribución de alimentos fuera realizada íntegramente por el Gobierno, aún habría muertes en las calles, inflación y vacíos en nuestros anaqueles. Es momento de asumir las culpas y enfrentar el problema, creer en el diálogo y buscar formas alternativas de gestión.



viernes, 24 de enero de 2014

Rendición de cuentas

STALIN GONZÁLEZ | ULTIMAS NOTICIAS
23 de Enero de 2014

La rendición de cuentas no solo se trata de la entrega en los organismos competentes de un gran texto con la relación de lo proyectado y lo gastado, supone también la disposición de esa información para todos los ciudadanos en el momento en que lo soliciten
La rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública tiene su fundamento en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela . De ello desprende que todo funcionario público venezolano está en la obligación de mostrar como ha administrado los recursos públicos que han estado a su cargo. Este proceso además de favorecer la transparencia en la gestión, reduce la corrupción y favorece la cultura democrática , haciendo participe a la población y responsable a los gestores de la administración pública.

La rendición de cuentas no solo se trata de la entrega en los organismos competentes de un gran texto con la relación de lo proyectado y lo gastado, supone también la disposición de esa información para todos los ciudadanos en el momento en que lo soliciten y la discusión, en caso que lo amerite, de como fue la administración de los recursos gastados.

Sin embargo, aunque esté en nuestra Constitución y son variadas las razones por las que la rendición de cuentas debe ser vital en un sistema democrático, en el país se subestima su importancia y su ejercicio, desde las organizaciones más pequeñas hasta el poder ejecutivo nacional.

El informe de Contraloría social de 2011 de la Contraloría sobre los consejos comunales señalaba las dificultades que tenían entonces para que estas organizaciones dieran cuenta de sus diferentes actuaciones en los proyectos que llevaban adelante. De igual forma , los venezolanos asistimos anualmente a la entrega de la memoria y cuenta de la Asamblea Nacional, pero rara vez es discutida en sus respectivas comisiones y si en algún momento intentamos acceder a dichos documentos nos topamos con muchas dificultades , por lo que el ciudadano interesado en los proyectos, en sus avances o retrocesos será guiado por notas de prensa o alocuciones del funcionario al frente.

En el caso del ejecutivo nacional, dada la situación actual del país, esperábamos que el responsable de la gestión nacional justificara sus políticas en su primer año de gestión, mostrara algunos números del éxito o fracaso de tales políticas, e incluso abriera la posibilidad de algún debate sobre las decisiones tomadas, pero vimos que fue una declaración de intenciones y nuevos nombramientos, y subestimando su importancia, no hubo una rendición de cuentas.



lunes, 13 de enero de 2014

Derecho a la vida

STALIN GONZÁLEZ | Ultimas Noticias 
10 de enero de 2014

El derecho a la vida es el más básico e importante de todos los derechos que posee el ser humano. Su importancia radica en que, sin vida, es imposible el ejercicio de todo otro derecho.
El derecho a la vida es el más básico e importante de todos los derechos que posee el ser humano. Su importancia radica en que, sin vida, es imposible el ejercicio de todo otro derecho. Por tanto, la garantía a la supervivencia del ser humano y su desarrollo vital es el primer principio de innumerables acuerdos, pactos, principios y leyes que rigen la convivencia humana.

La garantía y el respeto a la vida indudablemente empieza por cada uno de los ciudadanos, pero la institución responsable de que cada uno de los que habitan en un territorio respete la vida y en caso contrario sea sancionado, es aquella institución que la administra, siendo esta el Estado.

Hace mucho tiempo y cada vez de forma más grave, el Estado venezolano ha fallado en su papel como garante de vida y administrador de justicia a quien la irrespeta. Las políticas de seguridad hasta ahora aplicadas han fracasado.

La militarización de nuestras calles no ha reducido en los últimos quince años el número de familias enlutadas; todo lo contrario, ha crecido de forma permanente, muriendo año tras año más y más personas.
El número de homicidios a escala nacional en el año 1999 es, quince años después, casi el mismo número de muertes que suceden solo en la capital del país. La violencia ha invadido nuestras calles y no habrá éxito en ninguna gestión si no la sacamos de allí.

El primer objetivo de este y cualquier estado es que los seres humanos que en su territorio habitan tengan, por lo menos, el mas básico de sus derechos, que es vivir. El miedo y el duelo a los que estamos sometidos los venezolanos de forma permanente es una violación de nuestro derecho fundamental, y ello es su entera responsabilidad.

La defensa de la vida es un tema público; al contrario de lo que se proclama, es necesario la politización de la violencia en este país. Es nuestro derecho que el principal problema de los venezolanos, lo que más nos afecta de forma importante y masiva produzca un debate publico, donde las causas, problemas y dificultades sean expuestas de la forma más plural, y transparente posible, es nuestro derecho que todos los niveles gubernamentales sean sumados a las soluciones y propuestas y que todos juntos podamos garantizar lo más elemental para los venezolanos y cualquier ser humano: la vida.



jueves, 9 de enero de 2014

Caldo Morado

STALIN GONZÁLEZ | Ultimas Noticias
27 de Diciembre de 2013

Muchas manos en el guiso ponen el caldo morado, reza el dicho para advertirnos que la triplicación de esfuerzos por el mismo objetivo entorpece el resultado
Muchas manos en el guiso ponen el caldo morado, reza el dicho para advertirnos que la triplicación de esfuerzos por el mismo objetivo entorpece el resultado. Si Caracas fuera un guiso, el gobierno del Distrito Capital, el Ministerio para la Transformación de Caracas, la Alcaldía Mayor y la Alcaldía del municipio Libertador lo estarían poniendo morado.


Caracas, como sabemos, es una ciudad compleja, con parroquias densas y llenas de particularidades que requieren coordinación, coherencia y congruencia en las políticas dirigidas a ella, para que sean posibles soluciones viables, sostenibles y lo más incluyente posibles a todos sus ciudadanos.

En la ciudad se han multiplicado las instituciones que la gestionan, a menudo con competencias que se solapan y con presupuestos divididos, lo que hace que ninguna tenga una voz cantante ni presupuesto suficiente para llegar a ejecutar cualquiera de los proyectos que alguna se plantee.

Esto comenzó en 2008, cuando al perder la Alcaldía Metropolitana el Gobierno decidió crear el gobierno del Distrito Capital y le transfirió competencias y presupuesto de la Alcaldía Mayor, dejando a ese cargo de elección popular con un número muy reducido y limitado de competencias. No se aprendió la lección entonces y repitieron la estrategia ahora, creando otra institución para Caracas, cuando precisamente eso es lo que le sobra.

Limitar la creación de instituciones paralelas a las elegidas por la voluntad popular debe obedecer, en principio, al respeto de las decisiones que tomamos como ciudadanos en las urnas, y al respeto a nuestra Constitución, que señala de forma clara cuáles son las instituciones que gestionan nuestro territorio a nivel nacional, estadal y parroquial. Pero, en segundo orden y con la misma importancia, el florecimiento de instituciones, lejos de ayudar, entorpece gestionar Caracas.

En este momento político, en el que las intenciones de diálogo y de trabajo conjunto en pro de los venezolanos están en la mesa, la gestión racional, concertada, incluyente y respetuosa de la voluntad de los venezolanos debe ser el norte que guíe las decisiones para gestionar todo nuestro territorio.

Si queremos que el guiso no se ponga morado, hay que sacar las variadas y no elegidas manos de él.

Enero 2014

STALIN GONZÁLEZ |Ultimas Noticias
13 de Diciembre de 2013

El 6 de enero de 2014 aún tendremos un poco de malestar por el exceso de comida y licor, un poco de sueño por los trasnochos y el optimismo de que perderemos esos kilos del exceso propio de las fechas
El 6 de enero de 2014 aún tendremos un poco de malestar por el exceso de comida y licor, un poco de sueño por los trasnochos y el optimismo de que perderemos esos kilos del exceso propio de las fechas. También nos acompañará la angustia de que en enero la bonanza de diciembre se acabó y vendrá uno de los eneros más difíciles para los venezolanos.


Desde que el Gobierno nacional decidió hacer una cruzada contra el comercio nacional, llevando no solo a vendedores especuladores sino también criminalizando a todo aquel que tenga un negocio aprovechándose de la época electoral para ejercer medidas populares como improvisadas, los venezolanos solo tenemos como certeza que la contraparte a esta Navidad de precio justo, le sigue un año devaluado, con escasez y con una arremetida de la inflación.

Y esa certeza no es un error, pues pese a la “fiesta de precios justos” que lleva adelante el Gobierno, todos sabemos que la inflación y el desabastecimiento no se solucionan con la toma de tiendas y con el decreto de precios, el desabastecimiento se debe al poco incentivo nacional y la regulación de precios sin revisión, a la reducción de materias primas importadas por el retraso de pago de divisas, reduciendo de forma drástica la producción de enseres básicos. Unido a ello, el exceso de gasto público ha lanzado un dinero a la calle que, al no tener que comprar, eleva los precios.

La solución de ellos pasa por una necesaria política económica que coordine con las empresas privadas un ajuste de nuestro sistema económico con seriedad, voluntad y planificación. El Gobierno nacional no lo ignora; muestra de ello es que no se han terminado de contabilizar los votos, y ya el Vicepresidente del país anunció el necesario debate de las políticas económicas. Pero prefirió cerrar su gestión de 2014 con mucho de pan y de circo, alargando la crisis para mantener su revolución, al parecer también estaba en descuento la ética para poder compra, unos cuantos votos. 

Por ello, el venezolano compra ahora, porque en enero no podrá. El venezolano busca la comida ahora que sabe que en enero no encontrará. El venezolano disfruta ahora lo que sabe que en enero ya no podrá. Viene un enero que todos sabemos difícil y que el Gobierno ya no tendrá a más nadie a quien culpar.